SANTO DOMINGO. – El avance de la inteligencia artificial (IA) representa una metamorfosis histórica para las redacciones, pero está lejos de sepultar el oficio periodístico. Así lo defendió de forma categórica el experimentado comunicador Aníbal de Castro, Premio Nacional de Periodismo 2026, durante su conferencia magistral «La Inteligencia Artificial y su vinculación al periodismo de actualidad», organizada por el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Frente a un auditorio integrado por académicos, estudiantes y personalidades como el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, el director fundador de Diario Libre desmontó el temor colectivo a la automatización. A su juicio, el debate actual parte de un error conceptual: reducir el periodismo al simple acto de redactar.

«La noticia no nace cuando se escribe, sino cuando se verifica. Escribir constituye apenas la etapa final de un proceso que comienza mucho antes con la investigación, el contraste de versiones y la consulta de fuentes confiables», sentenció De Castro.

La máquina como aliada, el humano como filtro ético
Lejos de ver a la IA como una amenaza apocalíptica, el catedrático la definió como una herramienta de asistencia sin precedentes. Recordó que grandes investigaciones globales como los Panamá Papers ya han utilizado algoritmos para procesar millones de documentos, ordenar bases de datos y transcribir entrevistas con rapidez.

Sin embargo, enfatizó que la tecnología carece de los atributos esenciales que sostienen a la profesión:
No posee criterio humano ni intuición.
Es incapaz de asumir la responsabilidad ética y jurídica de lo que publica.
Carece del contexto y la valentía necesarios para revelar información sensible de interés público.
«La tecnología cambia la manera de trabajar; no elimina la necesidad de informar con rigor. Desde sus orígenes, esta profesión no ha consistido en producir palabras, sino en buscar la verdad», puntualizó.

El antídoto contra la epidemia de la desinformación
Uno de los puntos más críticos de la ponencia fue el peligro de los contenidos sintéticos (imágenes, audios y videos falsos). De Castro ejemplificó este riesgo con la reciente tragedia del terremoto en Venezuela, donde las redes se inundaron de material manipulado o sacado de contexto mediante IA.
Ante este escenario, el periodista recordó que el valor de un medio ya no radica en la inmediatez ciega, sino en la autenticidad.
«La rapidez tiene valor únicamente cuando no sacrifica la exactitud. Una noticia falsa publicada cinco minutos antes sigue siendo una noticia falsa. Una información correcta publicada después conserva todo su valor», afirmó.
La confianza: el bien más escaso y cotizado

Para concluir, Aníbal de Castro aseguró que en un ecosistema digital saturado de datos e infoxicación, el activo más valioso de un periodista seguirá siendo su credibilidad. El futuro, según explicó, no pertenece a los que rechazan la tecnología, sino a los que la adoptan sin negociar sus principios éticos.
Mientras la salud de la democracia dependa de ciudadanos que exijan certezas frente a los rumores y la propaganda, la figura del periodista profesional seguirá siendo totalmente insustituible.