El rostro de la crisis en Cuba se mide hoy en raciones de comida. La fundación religiosa Quisicuaba, considerada la mayor ONG de la isla, ha lanzado una dura advertencia sobre la realidad que atraviesa el país caribeño. Su presidente, Enrique Alemán, aseguró que la nación se encuentra sumergida en un «escenario muy complejo, de crisis verdadera, humanitaria», impulsada por el colapso energético y el desabastecimiento generalizado.
La magnitud del problema se refleja en el comedor social que la organización gestiona en Los Sitios, uno de los barrios más vulnerables de La Habana. Allí, los fogones no dan abasto: el centro asiste actualmente a más de 12,524 personas cada día, una cifra que contrasta drásticamente con las 700 personas que atendían de manera estable entre 2018 y 2019. Entre 15 y 20 nuevos usuarios se registran diariamente buscando alimentos.
Sostener la ayuda en un país a oscuras La labor de Quisicuaba se realiza en condiciones extremas. El propio Alemán relató que han tenido que cocinar con carbón en el patio tras encadenar hasta 48 horas consecutivas sin energía eléctrica. Para lograr preparar las toneladas de comida diarias (que incluyen unos 700 kilos de arroz al día), la ONG depende casi en su totalidad de donaciones internacionales y fondos de solidaridad exterior, ya que no reciben financiamiento del Estado cubano.
La crisis económica arrastra un panorama desolador, con una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) cubano de más del 15 % en el último lustro. Según el directivo quien también es parlamentario, las causas principales de este agravamiento se deben al recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos y, de manera crítica, al asedio petrolero que sufre la isla desde principios de año, lo que mantiene al país en una parálisis por falta de combustible.
Un impacto que abarca al 6 % de la población Los programas de Quisicuaba no se limitan a la alimentación. A través de 34 obras sociales en todo el territorio cubano, la organización impacta la vida de unas 500,000 personas (cerca del 6 % de la población del país). Sus proyectos abarcan desde centros de atención médica integral y hogares de vida asistida para adultos mayores, hasta programas de prevención de VIH y asistencia a personas en situación de calle o jóvenes en conflicto con la ley.
Ante la gravedad de la situación, Alemán cuestionó la burocracia internacional y solicitó un rol mucho más activo de las Naciones Unidas. «Las Naciones Unidas tienen un mandato humanitario que no lo vemos en Cuba», sentenció, restando importancia a si el Gobierno de La Habana formaliza o no una declaración oficial de emergencia, argumentando que la realidad en las calles de la isla es ya una denuncia más que evidente.