Con la presencia de 34 Estados miembros, el encuentro continental hace un llamado de urgencia al «multilateralismo» como única vía de supervivencia frente al crimen organizado y las crisis globales.
PANAMÁ. – Con la mirada puesta en el pasado para rescatar lecciones cruciales hacia el futuro, Panamá dio inicio este lunes a la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El evento de este año cobra un matiz profundamente simbólico, ya que coincide con el bicentenario del histórico Congreso Anfictiónico convocado por el libertador Simón Bolívar en 1826.
Bajo el lema ‘América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá’, cancilleres y representantes de 34 naciones se reúnen por tercera ocasión en el país centroamericano (tras las ediciones de 1996 y 2007) para debatir un tema central: la defensa firme de la democracia, la estabilidad y la seguridad del hemisferio.
El multilateralismo: De una opción a una necesidad de supervivencia
Durante la jornada inaugural, los líderes dejaron claro que la cooperación regional ha dejado de ser una simple formalidad diplomática. El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, fue contundente al advertir sobre los riesgos de un mundo cada vez más volátil.
El secretario general subrayó que el continente enfrenta una tormenta perfecta de desafíos complejos que dificultan la gobernabilidad y la respuesta a los ciudadanos. Entre los principales retos a debatir en esta cumbre se encuentran:
Avances tecnológicos acelerados y su impacto en las sociedades.
Tensiones económicas y aumento de la desigualdad social.
Desastres naturales derivados de la crisis climática.
Avance del crimen organizado transnacional.
El llamado de Panamá: Cooperación útil y democrática
El presidente panameño, José Raúl Mulino, aprovechó su calidad de anfitrión para tender un puente entre la ambición integracionista de hace dos siglos y la urgencia actual. Mulino recordó que los líderes visionarios de 1826 entendieron que las naciones siempre son más fuertes cuando cooperan y no cuando se aíslan.
«Que este bicentenario sea recordado no solo como una conmemoración histórica, sino como el momento en que las naciones de las Américas renovaron su confianza en el diálogo, en la cooperación y en un multilateralismo útil y democrático», sentenció el mandatario panameño.
La Asamblea General continuará sus sesiones de trabajo con la encomienda de traducir este espíritu de solidaridad histórica en mecanismos prácticos para proteger la soberanía y la integridad territorial de los Estados miembros, respetando siempre el principio de no intervención.