MADRID. — En un esfuerzo por preservar la unidad y el multilateralismo, los 22 países miembros de la comunidad iberoamericana concluyeron la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, España, con la aprobación de una declaración conjunta basada en el consenso. El encuentro, presidido por el rey Felipe VI, logró superar los desacuerdos que paralizaron la edición previa en Ecuador mediante un texto final enfocado en la integración y el desarrollo pragmático.
Para alcanzar la firma del documento, los delegados evitaron pronunciamientos sobre temas geopolíticos divisores como la situación en Gaza, el conflicto en Ucrania o las sanciones estadounidenses a Cuba. Esta postura neutral permitió sortear las marcadas diferencias ideológicas registradas durante las sesiones de debate, dinamizadas por intervenciones como la del presidente argentino Javier Milei y diversos matices diplomáticos entre los mandatarios presentes.

Alianzas estratégicas y nuevos observadores
La agenda de acuerdos priorizó proyectos de impacto directo para la región. Entre los principales compromisos ratificados destacan el impulso a la Alianza Digital Iberoamericana, la creación de la Red Iberoamericana de Reducción de Riesgo de Desastres y la consolidación de la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos.
Asimismo, la comunidad iberoamericana amplió su alcance internacional al incorporar a Angola, India y Turquía en calidad de Observadores Asociados, al tiempo que integró a la Asociación de Estados del Caribe (AEC) como Observador Consultivo.
Honduras asumirá la cumbre en 2028
El cierre del foro internacional marcó también el traspaso de la Secretaría Pro Tempore de la organización. El presidente de Honduras, Nasry Asfura, asumió la responsabilidad de liderar los trabajos de coordinación regional con miras a la celebración de la XXXI Cumbre Iberoamericana, la cual tendrá como sede al país centroamericano en el año 2028.
