URDA (ESPAÑA).— La colisión por alcance entre dos formaciones de alta velocidad en la localidad de Urda, Toledo, ha provocado la muerte de al menos 68 personas y heridas a más de 60, en lo que representa uno de los siniestros ferroviarios más mortales registrados en el país.
El impacto se produjo cuando un convoy AVE operado por Renfe, en ruta hacia Sevilla con 378 pasajeros, embistió por la parte posterior a una unidad de la empresa Iryo que llevaba 174 ocupantes y permanecía inmóvil en la vía. La fuerza del choque provocó el descarrilamiento de varias unidades y el vuelco de vagones por un terraplén.
Falla técnica e investigación operacional
El eje central de las pesquisas radica en las decisiones del centro de mando de Adif previas al impacto. Tras registrarse un fallo en el sistema de seguridad LZB que detuvo el tráfico de varios trenes, la central autorizó al tren AVE a reanudar su trayecto a velocidad normal, pese a que la unidad de Iryo continuaba detenida 25 kilómetros más adelante.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó como incomprensible la instrucción emitida por la central de control, mientras la autoridad judicial correspondiente ordenó la custodia de la escena para asegurar la recolección de pruebas técnicas.

Ciudadanos participan en una movilización tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Toledo. (Foto: Víctor Lerena/EFE)
Respuesta comunitaria y duelo de Estado
La emergencia movilizó a los habitantes del municipio de Urda, quienes se desplegaron para brindar alimentos, agua y apoyo en el traslado de sobrevivientes hacia los centros asistenciales.
El Gobierno español decretó tres días de luto oficial en memoria de los fallecidos. Diversos mandatarios internacionales y representantes de la Unión Europea enviaron mensajes de condolencias, entre ellos el presidente dominicano Luis Abinader, quien externó la solidaridad de la República Dominicana con los familiares de las víctimas.
