La Guaira (Venezuela).— A poco más de un mes del doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 que devastó el norte de Venezuela, las autoridades comenzaron este jueves los trabajos de demolición controlada mediante explosiones para derribar las estructuras con riesgo inminente de desplome.
La primera intervención tuvo lugar en la localidad costera de Catia La Mar (estado La Guaira), donde efectivos militares y de rescate ejecutaron la implosión de una torre residencial de 12 pisos que había quedado severamente inclinada. El operativo requirió el acordonamiento de varias manzanas y provocó alarma momentánea entre los residentes cercanos debido al fuerte estruendo.
De acuerdo con las autoridades oficiales, los terremotos provocaron el colapso inmediato de 190 edificaciones y causaron severos daños estructurales en otras 856. El ministro de Transporte, Francisco Garcés, garantizó que ningún inmueble será dinamitado mientras existan indicios de cuerpos o deudos por recuperar entre los escombros.
El saldo trágico reportado hasta el momento supera las 5,500 víctimas mortales, aunque diplomáticos y expertos estiman que la cifra final de fallecidos podría incrementarse debido a los miles de desaparecidos aún sepultados.
Mientras los socorristas hacen pausas operativas durante los estallidos, la población local vive en constante incertidumbre entre montañas de escombros y viviendas agrietadas.
Por su parte, organismos internacionales como el Banco Mundial calculan que las pérdidas financieras asociadas a la destrucción de infraestructuras y viviendas en la zona afectada ascienden preliminarmente a unos 19,500 millones de dólares.