La Oficina del Representante Comercial de EE. UU. coloca a la República Dominicana bajo escrutinio, lo que activaría aranceles de hasta un 12.5% a las zonas francas.
SANTO DOMINGO.– La estabilidad comercial de la República Dominicana enfrenta un panorama complejo. La Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) ha incluido al país, junto a otras 15 naciones de Latinoamérica, en un listado de economías bajo investigación por presuntas deficiencias en la prevención del trabajo forzoso dentro de sus cadenas de suministro.
La investigación, amparada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, concluye que decenas de países no han implementado controles suficientes para evitar que mercancías elaboradas bajo esquemas de explotación ingresen al mercado global. Como consecuencia, Washington evalúa la aplicación de aranceles punitivos que oscilan entre el 10% y el 12.5% para un bloque de 60 economías.
El millonario impacto en el motor de las zonas francas
Aunque las sanciones no se aplicarán de forma automática, el aviso sitúa a la República Dominicana en una posición de alta vulnerabilidad debido a su profunda dependencia del mercado norteamericano. Durante el pasado año 2025, el 48.6% de las exportaciones nacionales tuvieron como destino final los Estados Unidos, generando un intercambio bilateral de 18,977 millones de dólares.
El impacto económico de un eventual gravamen sería drástico para el régimen de zonas francas, origen de casi nueve de cada diez dólares exportados hacia territorio estadounidense. De ejecutarse la tarifa máxima del 12.5% propuesta por Washington, el sobrecosto para los productos dominicanos ascendería a unos 890 millones de dólares anuales. Los sectores más expuestos a este choque financiero serían los pilares de la industria local: dispositivos médicos, manufacturas eléctricas, textiles y tabaco manufacturado.
Un escenario de doble filo: Advertencia y oportunidad
A pesar del riesgo inminente, el contexto internacional plantea una paradoja económica. La misma investigación del USTR golpea con dureza a competidores asiáticos clave como Bangladesh, Camboya y Malasia. Si estas naciones reciben las sanciones arancelarias, las multinacionales estadounidenses podrían acelerar sus estrategias de relocalización o nearshoring hacia destinos geográficamente más cercanos.
En este tablero, la República Dominicana mantiene ventajas competitivas gracias al acuerdo de libre comercio DR-Cafta y a su consolidada infraestructura industrial. No obstante, el Representante Comercial de EE. UU., Jamieson Greer, advirtió desde París que la investigación concluirá en cuestión de semanas, dejando claro que el acceso preferencial al mercado estadounidense estará condicionado estrictamente al cumplimiento riguroso de los estándares laborales internacionales.