El pontífice recorrerá 2,500 kilómetros entre Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, enfrentando el reto de conectar con una sociedad cada vez más secularizada.
CIUDAD DEL VATICANO.– El papa León XIV emprende mañana una histórica y ambiciosa visita oficial a España que lo llevará a recorrer unos 2,500 kilómetros en apenas una semana. Con paradas estratégicas en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, la agenda del líder de la Iglesia católica estará fuertemente volcada hacia los sectores más vulnerables, la defensa de la dignidad humana y un esperado acercamiento con víctimas de abusos por parte del clero.
Desde el Vaticano, el portavoz Matteo Bruni defendió la relevancia del viaje, asegurando que a pesar del avance de la secularización en el continente europeo, el pontífice «aún tiene algo que decir» y busca participar de forma constructiva en el debate público de la región.
Una agenda en la primera línea de la vulnerabilidad
León XIV pronunciará un total de 12 discursos y cinco homilías donde mantendrá los pilares tradicionales del catolicismo, como la defensa de la vida frente al aborto y la eutanasia. Sin embargo, el enfoque central de sus actividades estará en «la defensa de todas las vidas».
El papa visitará el centro de asistencia «Cedia 24 horas» en Madrid, la prisión de Brians 1 en Barcelona y realizará una doble etapa en las Islas Canarias, un punto neurálgico y crítico de la ruta migratoria del Atlántico. Con estos gestos, el Vaticano busca enviar un mensaje contundente sobre la caridad y la acogida a los migrantes.
El desafío de una España distinta
El escenario que recibirá a León XIV dista mucho del panorama que encontró Benedicto XVI en su última visita en 2011. El catolicismo en España atraviesa un notable cambio demográfico: según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el porcentaje de ciudadanos que se declaran católicos ha caído 17.4 puntos en los últimos quince años.
Esta realidad contrasta con los registros oficiales de la Santa Sede, que al contabilizar el número de bautizados, mantiene que el 93% de la población española profesa el catolicismo. El viaje del sucesor de Pedro será, por tanto, una prueba de fuego para evaluar la capacidad de la Iglesia de reconectar con las nuevas realidades de Europa.