NEWARK, NEW JERSEY.- La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, hizo un llamado a la calma luego de una segunda noche consecutiva de enfrentamientos entre manifestantes y agentes del orden frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, en Newark.
Ante el aumento de las tensiones, el alcalde de Newark, Ras Baraka, impuso un toque de queda alrededor de las instalaciones durante la madrugada del domingo, después de que grupos de manifestantes chocaran con la policía, derribaran barricadas, encendieran pequeños incendios y lanzaran objetos contra los agentes.
La gobernadora Sherrill condenó los actos violentos y pidió a los manifestantes mantener las protestas de manera pacífica para evitar poner en riesgo a los detenidos, sus familias y a la comunidad en general.



“Me niego a permitir que estas acciones peligrosas distraigan a Nueva Jersey de garantizar la seguridad pública, proteger a las personas afectadas por las operaciones migratorias y asegurar que quienes se encuentran detenidos en Delaney Hall sean tratados con dignidad”, expresó la gobernadora.
Sherrill también criticó la presencia de grupos extremistas y manifestantes provenientes de otros estados, asegurando que sus acciones han contribuido a aumentar el caos y a desviar la atención del objetivo principal: mejorar las condiciones dentro del centro de detención y eventualmente lograr su cierre.
Durante la noche del sábado, los enfrentamientos se intensificaron cuando manifestantes intentaron superar las barreras policiales. En respuesta, las autoridades utilizaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud.
Mientras tanto, familiares de los detenidos y organizaciones defensoras de los inmigrantes denunciaron que algunos internos habrían sido golpeados y expuestos a gas pimienta durante la semana, luego de una supuesta huelga de hambre dentro del centro. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional negó que existiera una huelga de hambre y afirmó que el incidente estuvo relacionado con una pelea entre detenidos que fue controlada por el personal de seguridad.
Las autoridades indicaron que las personas involucradas recibieron atención médica y que no se reportaron heridos de gravedad.
Las protestas continúan generando preocupación entre líderes comunitarios y defensores de los derechos de los inmigrantes, quienes exigen mayor transparencia sobre las condiciones de detención dentro de Delaney Hall.