El precio de la deportación: ¿Qué recibe un país a cambio de aceptar migrantes de EE. UU.?

Janet Báez
3 Min Read

Santo Domingo – No es solo diplomacia; es una transacción millonaria. Un reciente informe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, titulado «At What Cost», ha puesto al descubierto los incentivos económicos y políticos que Washington ofrece a naciones terceras para que se conviertan en receptores de migrantes deportados.

Desde febrero de 2025, bajo la administración de Donald Trump, la estrategia de enviar extranjeros a países que no son los suyos se ha sistematizado. A cambio, los gobiernos receptores acceden a beneficios que van desde cheques millonarios hasta la flexibilización de visados para sus propios ciudadanos.

La «factura» de la administración Trump

El informe revela cifras contundentes: Washington ha desembolsado más de 40 millones de dólares en este esquema.

US$32.3 millones han sido transferidos directamente a gobiernos extranjeros.

US$7.2 millones se han destinado exclusivamente a la logística de los vuelos de expulsión.

Países como El Salvador, Paraguay, Costa Rica y Guinea Ecuatorial ya forman parte de esta red de acuerdos, cuyos términos, en su mayoría, se mantienen bajo estricta confidencialidad.

Incentivos y beneficios diplomáticos

¿Por qué un país aceptaría a nacionales de otras tierras? Los beneficios documentados incluyen:

Transferencias de efectivo: Pagos directos para la gestión de los centros de recepción.

Tratos preferenciales en visas: Facilidades para que los nacionales del país receptor viajen a EE. UU. (un ejemplo reciente en RD es el acceso al programa Global Entry).

Apoyo en organismos internacionales: Respaldo diplomático en foros como la ONU.

    La cara amarga: Derechos Humanos en entredicho

    Mientras los gobiernos firman memorandos, las organizaciones de derechos humanos lanzan señales de alerta. El informe del Senado documenta casos alarmantes, como el de 250 venezolanos enviados a prisiones de máxima seguridad en El Salvador.

    Los riesgos críticos identificados son:

    Deportaciones «ciegas»: Migrantes que no saben a qué país son enviados hasta que el avión aterriza.

    Desamparo legal: Una vez que el migrante toca suelo en el tercer país, EE. UU. se desliga de cualquier responsabilidad legal.

    Devolución en cadena: El peligro de que el país receptor vuelva a deportar a la persona hacia naciones donde su vida corre peligro, violando leyes internacionales de refugio.

    El caso dominicano

    En este contexto, la República Dominicana ha firmado recientemente su propio acuerdo para acoger a un «número limitado» de extranjeros, bajo la promesa de que se respetará la soberanía nacional y se excluirá a ciudadanos haitianos y menores no acompañados. Sin embargo, el contenido íntegro del documento aún no ha sido de dominio público, manteniendo la tendencia de opacidad que el Senado estadounidense critica en su reporte.

    Share This Article
    Leave a Comment

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.