En un movimiento que consolida el giro drástico de las relaciones internacionales en el Caribe, el Gobierno encargado de Venezuela anunció este lunes la designación del excanciller Félix Plasencia como su nuevo representante diplomático ante los Estados Unidos. El nombramiento marca el fin de siete años de ruptura y el inicio de una era de «revisión exhaustiva» entre ambas naciones.
Un diplomático de «alto calibre» para una misión compleja
Plasencia no es un desconocido en los círculos de poder. Con una trayectoria que incluye haber sido canciller, embajador en China y Colombia, y secretario general de la ALBA, su perfil sugiere que Caracas busca una negociación de alto nivel. Según el ministro de Comunicación, Miguel Ángel Pérez Pirela, Plasencia viajará «muy pronto» a suelo estadounidense para liderar la delegación venezolana.
El factor Marco Rubio: Las tres fases de EE. UU.
Mientras Caracas nombra a su emisario, la nueva encargada de negocios de EE. UU. en Venezuela, Laura Dogu, ya se encuentra en la capital venezolana. Tras una reunión con Delcy Rodríguez, Dogu fue enfática en la hoja de ruta establecida por el Secretario de Estado, Marco Rubio:
Estabilización del país. Recuperación económica (clave para el sector petrolero). Reconciliación y transición política.
¿Qué pasará con Maduro?
El restablecimiento de estas misiones diplomáticas tiene un trasfondo urgente para el chavismo: el destino de Nicolás Maduro y Cilia Flores. El gobierno de Rodríguez ha calificado su situación como un «secuestro» por parte de Washington y busca que este proceso exploratorio sea la vía para abordar las consecuencias de su captura ocurrida el pasado 3 de enero.
Por su parte, el canciller venezolano Yván Gil aseguró que la meta es construir una «agenda productiva y de paz», dejando atrás los años de sanciones y confrontación directa para «enrumbar las relaciones por un camino de felicidad».