Agencia: AFP-
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes que desplegará tropas de la Guardia Nacional en Chicago, ciudad gobernada por los demócratas a la que califica como un «un infierno» asolado por la delincuencia armada.
«Vamos a entrar», declaró a la prensa el presidente republicano, quien insinuó que también enviaría soldados a Baltimore, otra ciudad gobernada por los demócratas. Trump negó las acusaciones de que esté atacando estrictamente a ciudades gobernadas por sus oponentes políticos en su campaña contra la delincuencia y su ofensiva contra los inmigrantes irregulares.
Chicago es un infierno ahora mismo. Baltimore es un infierno ahora mismo», declaró Trump.
En una publicación previa en su red Truth Social, el presidente estadounidense prometió: «Voy a resolver el problema de la criminalidad (en Chicago) rápido, como lo hice en DC» . «Chicago es la peor y más peligrosa ciudad del mundo, por lejos», afirmó. Agregó que el gobernador demócrata del estado de Illinois, JB Pritzker, «necesita desesperadamente ayuda, solo que aún no lo sabe». Luego continuó con una provocadora publicación en mayúsculas: «¡CHICAGO ES LA CAPITAL MUNDIAL DEL ASESINATO!».
Pritzker, opuesto al presidente republicano, al que ya había llamado «dictador», se ha enfrentado duramente a Trump en los últimos días, acusándolo de preparar una «invasión» de militares en Chicago.
«Nada de esto se trata de combatir la delincuencia ni de hacer que Chicago sea más segura», dijo Pritzker a la prensa el martes. «Para Trump, se trata de poner a prueba su poder y generar un drama político para encubrir su corrupción», agregó.
¿Presidente como jefe de policía?
A partir de junio miles de efectivos de la Guardia Nacional y marines estadounidenses fueron desplegados en Los Ángeles para apoyar a la policía en la represión de las protestas y los disturbios provocados por las redadas migratorias de Trump.
En agosto Trump ordenó el despliegue de la Guardia Nacional en Washington, y el martes reiteró que la medida mejoró la seguridad de la capital.
«Ahora es una zona segura», dijo. «No tenemos delincuencia«.
Estas medidas sin precedentes están siendo impugnadas en un tribunal federal.