La ciudad de Nueva York se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de las autoridades, pues cada vez más adultos y menores presentan síntomas de condiciones mentales, que van desde leves hasta severos. Así lo confirma un reporte presentado este mes por el Departamento de Salud de la Ciudad, que revela con preocupación que casi 1 de cada cuatro adultos en los cinco condados sufre problemas de salud mental, es decir 1.5 millones de neoyorquinos mayores de 18 años; en el caso de los niños de 3 a 13 años, el 15% tienen un diagnóstico de salud mental: 8% de ansiedad y 3% de depresión, mientras que el 48% de los adolescentes experimentan síntomas depresivos que van desde leves (27%) hasta graves (11%), como ocurrió con Juan Esteban González.
“Mi hijo tenía días en que no quería hacer nada, se levantaba muy tarde de la cama y todo el tiempo peleaba conmigo por cualquier cosa. A veces era lo contrario, no dormía en las noches y seguía de largo en las mañanas. Ponía música a todo volumen, tenía energía excesiva. Un día me desesperó tanto, porque empezó a delirar, decía que era famoso, que tenía mucho dinero escondido y que iba a salvar al mundo de la pobreza y de la gente mala. Yo me asusté mucho y entré en crisis de nervios. Le apagué la música y cuando le pregunté si es que estaba metiendo drogas, se le entró el demonio. Se puso energúmeno, y empezó a romper cosas, y a gritar que él no era un drogadicto. Me dijo malas palabras y ofensas horrorosas, me escupió y hasta me dio un empujón, algo que jamás había hecho“, narra la madre inmigrante, quien en ese momento llamó a la línea de emergencias.
“Me escondí en el baño y llamé al 911. Rápido llegó a la casa un equipo siquiátrico con policías. Yo tenía miedo por tantas cosas que uno ve en las que los policías matan a gente que está en ese estado, pero fueron muy profesionales. Lo ayudaron a calmarse y se lo llevaron de urgencias al hospital. Lo internaron en una unidad siquiátrica en Manhattan durante tres semanas. Allá le dieron medicamentos y me dijeron que mi hijo tenía problemas mentales. Le dieron un diagnóstico inicial, y luego otro”, comenta la latina, quien asegura estar más tranquila ahora.
“Uno cree que eso es la muerte, por la idea que uno tiene de la gente con problemas mentales con los locos, pero poco a poco hemos entendido que a esto no hay que tenerle miedo ni vergüenza. Son enfermedades de por vida como la diabetes o el asma, pero con atención de siquiatras y medicinas, mi hijo está tratando de llevar una vida normal. A veces se desespera, porque no quisiera tomar medicamentos, pero entiende que tiene que hacerlo por su bienestar y el de la gente que lo rodea”, dijo.
El nuevo informe sobre la salud mental de los neoyorquinos detalla además que “todavía persisten profundas desigualdades en el acceso a tratamiento”, a pesar de las mejoras generales que se han implementado tras la pandemia del COVID-19. Los latinos llevan la peor parte en varios campos: el 18% de los niños hispanos padece problemas de salud mental diagnosticados por encima de otros grupos, el
31% de los adolescentes latinos con depresión presenta síntomas severos o moderados, y el 10% de los adultos latinos de la Gran Manzana, tienen más probabilidades de experimentar angustia psicológica grave, por encima de los negros, que registran 8% y casi 50% más que los blancos.
Otro dato revelador del reporte es que las niñas adolescentes en las escuelas son más propensas a reportar sentimientos de tristeza y desesperanza, con el 48%, comparado con el 28% de los varones adolescentes. El 28% de los adolescentes que utilizan redes sociales a diario presentan síntomas depresivos de moderados a graves y el 34% de pacientes diagnosticados no recibe tratamiento deseado o de fácil acceso.
A pesar del preocupante panorama de salud mental en la Gran Manzana, el Comisionado de Salud de Nueva York, Dr. Ashwin Vasan, aseguró que el conocimiento de los datos servirá a entidades prestadoras de apoyo mental para manejar mejor la situación y ayudar a que más neoyorquinos tengan bienestar.
“Una comprensión clara de la salud mental de los neoyorquinos y los factores que dan forma a su bienestar mejora nuestra capacidad para satisfacer mejor las necesidades de los 8,5 millones de personas a las que servimos”, aseguró el funcionario, señalando que aunque más de 2/3 de los neoyorquinos diagnosticados con condiciones de salud mental reciben ayuda, miles siguen sin acceso a algún tipo de apoyo.
“Lo que vemos en los datos es que la salud mental no es estática ni homogénea. Vemos una crisis profunda en algunas comunidades, mientras observamos un bienestar relativo en otras. También vemos una evolución del panorama posterior al COVID-19 en el que los neoyorquinos se recuperan de algunos de los peores impactos de la pandemia y los efectos a largo plazo aún se desarrollan”, destacó el experto médico. “Este informe representa un momento histórico, el inicio de un proceso en el que la salud mental de la ciudad se considera de forma rutinaria como una responsabilidad cívica”.
Asimismo, el Dr. H. Jean Wright, comisionado ejecutivo adjunto de Higiene Mental, insistió en que tener una comprensión más clara sobre la problemática de salud mental en la Gran Manzana contribuirá para abordar mejor los retos de los neoyorquinos que padecen alguna condición.
“Ampliar nuestra conciencia sobre la salud mental de los neoyorquinos y los numerosos factores ambientales que dan forma a su vida diaria nos ayudará a satisfacer mejor las diversas necesidades de nuestros vecinos”, dijo el funcionario.
Las diferencias de impacto sobre la salud mental también fueron evidentes en la edad adulta, pues los adultos jóvenes (18-24) reportaron angustia psicológica más grave, aislamiento social y necesidades de salud mental insatisfechas, mientras que los neoyorquinos mayores de 65 años fueron los que menos lucharon con estos problemas, agregó el informe.
Dentro de los males que aquejan a los neoyorquinos en materia de salud mental, están la esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo o psicosis, con 1%, trastorno bipolar, manía o depresión maníaca, con 3%, trastorno de estrés postraumático, 5%, depresión severa, 11% y ansiedad 18%.
El reporte señala que la falta de acceso a ayuda y tratamiento, puede deberse al costo o al estigma, y destaca que aunque los latinos con problemas mentales se ven afectados también con la falta de acceso a profesionales, son los neoyorquinos asiáticos los que menos acceden a la atención.
Y como recomendación final, el estudio advierte que “la naturaleza de la prestación de atención médica y un sistema de salud mental fragmentado han creado brechas en los servicios, incluidas barreras de costos, estigma, escasez de fuerza laboral e inequidades, como brechas en la prestación de servicios para poblaciones específicas”, por lo que tener a mano los nuevos datos deben servir para implementar mejoras.
“Estas incluyen la prevención mediante el fomento de un entorno más saludable para que los jóvenes fortalezcan la resiliencia y las habilidades de afrontamiento, estableciendo pruebas estándar de detección de factores de riesgo en la juventud, abordando los posibles daños de las redes sociales como una exposición tóxica y garantizando que los espacios en línea sean seguros para los niños y los jóvenes; abordar el estigma en las políticas organizacionales, priorizando políticas enfocadas en mejorar los factores que moldean la salud de un individuo, como el acceso a la educación, vivienda asequible y alimentación saludable; ampliar la fuerza laboral entre pares; y aumentar el acceso y la disponibilidad de medicamentos para el trastorno por consumo de opioides”, destacaron las autoridades de salud.
Reportaje realizado por Diario NY