Santo Domingo – No fue una rendición de cuentas ordinaria. En un momento de evidente euforia y con la voz en alto, el presidente Luis Abinader lanzó un desafío directo a sus detractores: «Esto era por si querían obras». El mandatario aprovechó el escenario de la Asamblea Nacional para demostrar que el 2025 fue el año de la «revolución del cemento y el acero» en cada rincón del país.
El año más ambicioso de la década
Con el respaldo de una ovación de pie, Abinader reveló que el Ministerio de Obras Públicas ejecutó en 2025 la impresionante suma de RD$ 47,290 millones, la inversión más alta registrada en los últimos 12 años.
«Cuando concluyamos las infraestructuras en curso, se podrá viajar desde Punta Cana hasta Barahona o Montecristi sin detenerse en un solo semáforo», sentenció el jefe de Estado.
Un mapa pintado de desarrollo
El presidente realizó un recorrido relámpago por la geografía nacional, detallando proyectos que buscan saldar la deuda histórica con el interior:
El Sur Profundo: Pedernales se consolida como la joya de la corona con su nuevo aeropuerto, muelle turístico y hoteles, sumado a circunvalaciones en Azua y Baní.
Santiago y el Norte: El Monorriel de Santiago y el saneamiento de la cañada de Arroyo Gurabo lideran las 221 obras en la Ciudad Corazón.
Gran Santo Domingo: El Teleférico de Los Alcarrizos y la Línea 2C del Metro encabezan los 385 proyectos en la provincia, transformando la movilidad urbana. La Frontera y el Este: Desde el Puerto de Manzanillo en el Noroeste hasta el desarrollo turístico de Miches, el plan de descentralización llegó a las 32 provincias.
Descentralización: La clave del 2026
El mandatario enfatizó que su gestión ha roto con el modelo de concentrar todo en la capital. Con 69 obras de gran envergadura concluidas solo el año pasado, el Gobierno apuesta a que el desarrollo territorial equilibrado sea el legado principal de la estrategia Meta RD2036.