Reuters
El presidente Donald Trump ha anunciado su intención de asumir el control del Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) mediante una orden ejecutiva que transferiría la agencia al Departamento de Comercio. Esta medida implicaría la destitución de los actuales miembros de la junta directiva del USPS y la integración del servicio postal, que ha operado de manera independiente desde 1970, dentro del poder ejecutivo. 
Trump ha expresado que esta acción busca detener las pérdidas financieras del USPS y mejorar su eficiencia operativa. Ha sugerido que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, podría aportar su experiencia empresarial para gestionar la agencia de manera más efectiva. 
La posible privatización del USPS ha sido objeto de debate, con críticos argumentando que podría aumentar los costos y reducir los servicios, especialmente en áreas rurales. El senador Gary Peters ha manifestado que tal acción sería ilegal y perjudicial para veteranos, pequeños empresarios y comunidades rurales que dependen del servicio postal para una entrega de correo oportuna y confiable. 

Esta decisión se produce tras la renuncia del director general de Correos, Louis DeJoy, cuya gestión fue objeto de controversia debido a retrasos significativos en la entrega de correo y reformas organizativas criticadas. Políticos de Texas, como los representantes Randy Weber y Al Green, han expresado su alivio y esperanza de cambio tras su salida. 
La administración Trump ha considerado previamente la posibilidad de privatizar el USPS, citando sus pérdidas financieras y la competencia con empresas privadas de mensajería. Sin embargo, esta propuesta ha enfrentado oposición debido a preocupaciones sobre el aumento de costos y la reducción de servicios en comunidades desatendidas. 
La implementación de esta medida requeriría una orden ejecutiva y podría enfrentar desafíos legales y políticos significativos.