El panorama político en el Poder Legislativo dominicano ha sufrido un cambio drástico. La reciente renuncia del senador Antonio Taveras al Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha dejado al partido oficialista sin representación en las dos demarcaciones con mayor peso electoral de la República Dominicana: la provincia de Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Este movimiento no solo altera el balance partidario en la Cámara Alta, sino que impacta directamente la gestión legislativa. Taveras, quien se ha declarado senador independiente, preside actualmente la crucial Comisión de Justicia del Senado, un órgano clave encargado de debatir proyectos de alta sensibilidad como el Código Penal y la ley de extinción de dominio. Aunque el PRM y sus aliados conservan una holgada mayoría de 22 senadores para aprobar iniciativas, pierden una voz estratégica en el control de dicha comisión.
El peso de los números electorales Con la salida de Taveras, el oficialismo pierde la representación de Santo Domingo, la plaza electoral más grande del país con 1,649,032 electores según la Junta Central Electoral (JCE). Esta sensible pérdida se suma a la del Distrito Nacional (794,080 votantes), la cual se mantiene bajo el control de la oposición desde agosto de 2024 con el senador Omar Fernández.
Un Congreso marcado por el transfuguismo y la inestabilidad La decisión de Taveras se inscribe en una tendencia de fragmentación e inestabilidad que arrastra el Congreso Nacional desde el año 2020. En el periodo reciente, la ola de fugas ha sido constante, destacando la masiva migración de legisladores desde el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hacia la Fuerza del Pueblo o al oficialismo, como ocurrió con figuras de la talla de Félix Bautista, Dionis Sánchez, Tobías Crespo y Bolívar Valera, entre otros. En las filas del PRM, el antecedente más directo a la salida de Taveras fue la renuncia de Iván Silva en el cuatrienio pasado.
A pesar del golpe político en términos de representatividad territorial, la interna del PRM ha reaccionado con desdén e incluso alivio. Diputados oficialistas como Soraya Suárez, Frank Ramírez, Sadoky Duarte y Dorina Rodríguez manifestaron públicamente que la salida del legislador «le hace un favor al partido». Por su parte, la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, optó por distanciarse del conflicto declarando escuetamente que «eso es problema de él».