“Siempre creí que los obstáculos son oportunidades para crecer y ayudar a otros, nunca acepté que mis limitaciones definieran quién podía ser ”
Por: Karolina Martinez.-
Ángel María Acevedo, nacido el 8 de abril de 1964 en Santo Domingo, ha demostrado que las limitaciones físicas no definen el espíritu ni la vocación, tras perder la visión por un accidente en su infancia y enfrentar problemas auditivos y del habla, se graduó como Licenciado en Comunicación Social en 1996 en la UNICA, iniciando un camino que lo convertiría en un ejemplo de resiliencia y servicio.
“Siempre creí que los obstáculos son oportunidades para crecer y ayudar a otros, nunca acepté que mis limitaciones definieran quién podía ser o lo que podía hacer”, afirma Ángel María.

Desde muy joven, Ángel María encontró en el padre Luis Rosario, quien falleció en 2021, un mentor y compañero de luchas. Juntos emprendieron proyectos que marcaron a toda una generación de jóvenes, fue precisamente junto al padre Luis que Ángel María encabezó la campaña para declarar el Día Nacional de la Juventud, logrando el Decreto 661-92 y luego la Ley 20-93, que también creó el Premio Nacional de la Juventud.

“El padre Luis me enseñó que servir con amor es la mayor forma de enseñar y dejar huella. Él fue mi compañero de ideas, de sueños y de luchas”, recuerda Ángel María.
Ángel María también se destacó en la actualización del Código de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 14-94), impulsando campañas en medios de comunicación, caminatas al Congreso y reuniones con legisladores, su labor aseguró protección legal real a la juventud dominicana, un logro que sigue vigente.

Actividad cívica, cultural y deportiva
A lo largo de los años, Ángel María ha coordinado actividades que combinan educación, cultura y deporte:
Juegos Interparroquiales de Baloncesto (1985-1991)
Iniciativa “Banderizando el País” (1992-1993)
Jornadas de voluntariado y cívicas
Campaña de separación del Carnaval de la Fecha Patria y del período cuaresmal
“Mi mayor orgullo es ver a los jóvenes crecer, aprender y soñar, ellos son la prueba de que nuestra labor tiene sentido”, expresa.
La trayectoria de Ángel María Acevedo ha sido reconocida con numerosos reconocimientos:
1991: Premio “Clubista del Año”
1996: Premio Nacional de la Juventud
1997: Talento Joven Nacional y Hijo Meritorio de la Ciudad de Santo Domingo
Distinciones por su labor en FUNDAPRO-RD y medios de comunicación
Reconocimientos por su contribución al Código del Menor y defensa de la juventud

Hoy, tras 39 años de dedicación, Ángel María sigue guiando a nuevas generaciones desde la Pastoral Juvenil y FUNDAPRO-RD, demostrando que la verdadera fuerza reside en transformar las dificultades en oportunidades de servicio. “Cada joven que logra sus sueños es la luz que nos recuerda que valió la pena cada esfuerzo”, concluye.
Ángel María Acevedo es, sin duda, un faro para la juventud dominicana, un hombre cuya vida demuestra que el compromiso, la fe y la pasión por servir pueden cambiar el destino de muchos.