El distrito gubernamental de Kiev, considerado el área mejor protegida de la capital ucraniana por su anillo de defensa aérea, sufrió un ataque sin precedentes en la madrugada del domingo. Rusia desplegó 80 drones explosivos de diseño iraní y varios señuelos, junto con 17 misiles de crucero y balísticos, logrando que al menos nueve misiles y cerca de 60 drones impactaran sus objetivos. Las llamas envolvieron el edificio donde sesiona el gabinete de ministros, mientras helicópteros de bomberos sobrevolaban la zona para sofocar el incendio según el new york times.
Funcionarios ucranianos informaron que el ataque dejó al menos cinco muertos en todo el país, y que por primera vez desde el inicio de la guerra en 2022 un edificio gubernamental en la capital resultó dañado. La ofensiva refleja un punto de quiebre simbólico al penetrar el corazón político de Kiev, que hasta ahora se había mantenido seguro frente a los ataques.
El asalto marca una intensificación del conflicto, que continúa pese a los esfuerzos diplomáticos previos, incluyendo los de la administración Trump para mediar conversaciones de paz. Las autoridades ucranianas ahora enfrentan el doble desafío de proteger a su población y garantizar la seguridad de las instituciones que representan la resistencia del país ante la agresión rusa.