Por: Sofía Hernández
En la actualidad, los datos de salud mental son alarmantes a nivel mundial, sin embargo la ciencia no se detiene, la medicina avanza de forma cada vez más impactante y beneficiosa para la humanidad, abriendo numerosas posibilidades a pacientes diagnosticado con depresión refractaria, un mal silencioso que afecta cada día más la sociedad.
El pasado 9 de abril de 2025 se realizó la primera intervención quirúrgica de estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés) en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), ubicado en Bucaramanga. La intervención estuvo liderada por el neurocirujano William Omar Contreras López, acompañado de un equipo multidisciplinario conformado por neurólogos, psiquiatras, neuropsicólogos y expertos en electrofisiología.
La DBS consiste en una neurocirugía funcional mediante la cual se implantan electrodos en áreas específicas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo y la motivación, estos electrodos están conectados a un generador similar a un marcapasos, colocado en la zona pectoral, que emite impulsos eléctricos controlados y programados.
El doctor Contreras detalló que el propósito principal de este procedimiento es “reactivar zonas desconectadas del cerebro”, restableciendo el equilibrio emocional y disminuyendo el riesgo de suicidio en casos graves.
La primera paciente fue Lorena Rodríguez Moreno, una joven de 27 años que, después de más de diez años luchando contra la depresión refractaria y tras probar múltiples tratamientos psicológicos, psiquiátricos y terapias alternativas sin éxito, decidió someterse a esta innovadora cirugía con la esperanza de recuperar su bienestar y motivación.
A tres meses de la operación, Lorena Rodríguez ha experimentado notables avances en su calidad de vida, convirtiéndose en un testimonio inspirador de este avance médico sin precedentes en Latinoamérica. Sus progresos brindan confianza y aliento a otros pacientes que enfrentan cuadros severos de depresión, ya que los síntomas de desesperanza y tristeza profunda se han reducido de manera considerable.
Después de haber tocado fondo (según expresó Lorena) escogió valientemente pasar seis horas en un quirófano. “Estuve seis horas despierta durante la cirugía. Sentía que mi mente estaba siendo reprogramada. Es increíble cómo la ciencia ha llegado tan lejos. Nunca imaginé que el cambio fuera posible”, expresó. También asumió que ya se siente capaz de tener sentimientos positivos y realizar actividades cotidianas.
Cabe destacar que la cirugía para la depresión es un último recurso, solo se debe considerar si ningún otro tratamiento o terapia hayan funcionado, ya que el futuro candidato para este proceso debe haber experimentado mínimo 4 tratamientos fallidos antes de considerarse prospecto calificado.
Fuentes: www.bing.com/www.msn.com