NUEVA YORK – El intento legal del excomisionado interino, Thomas Donlon, por exponer lo que él denomina una «corrupción sistémica» en la Policía de Nueva York (NYPD), ha sufrido un golpe decisivo en los tribunales federales. La jueza Denise Cote desestimó la querella que apuntaba directamente contra la administración del exalcalde Eric Adams.
El núcleo del conflicto: ¿Justicia o Crimen Organizado?
Donlon, un veterano con trayectoria en el FBI que asumió brevemente las riendas del NYPD tras la estrepitosa salida de Edward Caban, alegó en su demanda de julio que la cúpula policial operaba bajo dinámicas delictivas. Entre sus acusaciones figuraban:
Inflado de horas extras para beneficio personal.
Bloqueo sistemático de investigaciones internas.
Represalias severas contra oficiales que se atrevieran a denunciar irregularidades.
Sin embargo, la magistrada Cote determinó que la demanda no cumplió con los requisitos legales necesarios. Según el fallo, no se logró demostrar que los acusados actuaran con un «propósito común», un elemento técnico indispensable para sostener una acusación bajo las leyes federales contra el crimen organizado.
Una gestión marcada por el caos
La breve gestión de Donlon (apenas dos meses) estuvo enmarcada en una crisis institucional sin precedentes. Su sucesora, Jessica Tisch, heredó un departamento salpicado por investigaciones federales y confiscaciones de teléfonos a altos mandos.
Mientras el Departamento Jurídico de la ciudad celebra la decisión calificándola como un acto de justicia ante una demanda «sin base legal», la batalla no ha terminado. John Scola, abogado de Donlon, confirmó que ya han apelado la decisión ante el Segundo Circuito.
«El señor Donlon se enfrentó a la corrupción en los niveles más altos y fue obligado a renunciar por negarse a participar en conductas ilegales», sentenció Scola, manteniendo la postura de que el caso debe seguir adelante.