Nueva York uno de los territorios en donde coexisten la mayor diversidad de religiones en el mundo, incluso en una misma cuadra, las autoridades municipales y estatales siguen estructurando medidas para que en todos los centros educativos, se pongan muros de contención al odio, a la discriminación y al acoso basados en vestimenta religiosa.
Y, más aún, se están impulsando planes de estudios, para promover el respeto a las individualidades de los estudiantes, especialmente por sus creencias religiosas.
Una resolución del Concejo Municipal de la Ciudad de Nueva York, instó al Departamento de Educación (DOE) a consultar con organizaciones religiosas, para desarrollar “en todos los niveles” de grado de las escuelas públicas, materias que orienten sobre la diversidad religiosa.
En paralelo, el objetivo es que todos en la comunidad escolar, incluyendo maestros, personal y administradores puedan estar atentos a realizar una clasificación precisa de crímenes de odio, para su notificación inmediata. Y que se tomen medidas para condenar la intimidación.
“La medida busca que las escuelas eviten el acoso contra niños y jóvenes que posean una vestimenta religiosa, requisitos alimentarios, y espacio y tiempo para la oración, durante todo el año”, dice la resolución.
De septiembre a enero del pasado año escolar, la Ciudad recibió aproximadamente 440 informes escolares sobre incidentes relacionados con la etnia o el origen nacional, un 30% más que en el mismo período del año anterior, según datos públicos.
“¿Cómo, por ejemplo, pueden esperar comprender el movimiento de derechos civiles afroamericano, sin un conocimiento de la Iglesia negra? Para tener éxito en sus vidas profesionales, nuestros estudiantes necesitan construir relaciones con colegas diversos. ¿Cómo, por ejemplo, pueden trabajar de manera respetuosa con judíos o musulmanes observantes, sin un conocimiento básico de las leyes alimentarias kosher y halal?”, argumentó el experto educativo.
Asimismo, la madre dominicana Teresa Feliz, de 40 años, con dos adolescentes que asisten a una escuela secundaria del Alto Manhattan, comenta que es “católica, apostólica y romana”, pero le ha inculcado a sus hijos que deben respetar a los demás “en todo”.
“Si tú eres radical y fanático religioso no puedes vivir en Nueva York. Te tienes que ir a un campo o una montaña. Porque aquí tus vecinos, son de todas partes. Es imposible imponer en una ciudad como esta una doctrina religiosa. De hecho, ni uno como padre, le puede imponer a su hijo una religión. Pero sí que respeten”, comentó la isleña.
Diario NY