La participación de la República Dominicana en los recientes Juegos Centroamericanos no solo dejó una huella imborrable en el medallero deportivo, sino también en el corazón de las delegaciones internacionales que visitaron la isla.
Más allá de las 150 preseas conquistadas por la delegación nacional, el país se coronó con el máximo reconocimiento por su hospitalidad, empatía y espíritu fraternal durante todo el desarrollo de la justa multideportiva.
Al respecto, el presidente Luis Abinader destacó el impacto del evento para la nación, asegurando que el país superó las expectativas del rol tradicional de un anfitrión:
“Fuimos mucho más que la sede de una competición”, afirmó el mandatario, resaltando el afecto y la entrega con que el pueblo dominicano acogió a los atletas caribeños y centroamericanos.
Un triunfo con sello de inclusión
Uno de los momentos más emotivos de la jornada de cierre fue el reconocimiento a los atletas que hicieron historia en la pista. El jefe de Estado entregó personalmente una medalla de distinción al paratleta Víctor Melenciano, quien se alzó con la medalla de oro en la prueba de relevo 4×100 metros, consolidándose como un símbolo de superación y orgullo nacional.
Al apagarse el pebetero y bajar el telón de esta edición, la República Dominicana no solo celebra un desempeño deportivo soberbio, sino también el recuerdo imborrable de un evento que unió a la región bajo los valores del deporte, la inclusión y la hermandad.