La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha descartado ninguna de las hipótesis sobre el origen de la COVID-19, incluida la posibilidad de una filtración accidental desde un laboratorio. Así lo afirmó su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, al comentar el nuevo informe del Grupo Asesor Científico sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO), el organismo insiste en que tanto China como otros países deben proporcionar datos relevantes, como las secuencias genéticas iniciales y la información sobre el mercado de Wuhan, para esclarecer el inicio de la pandemia.
La OMS destaca que, aunque la transmisión zoonótica de un animal al ser humano sigue siendo la hipótesis con mayor respaldo científico, aún no se puede llegar a una conclusión definitiva. Según la viróloga sudafricana Marietjie Venter, presidenta del SAGO, la falta de datos clave impide evaluar adecuadamente escenarios como un accidente de laboratorio. Incluso mencionó que la posibilidad de una manipulación intencionada del virus no cuenta con evidencias científicas, pero tampoco puede ser completamente descartada sin mayor acceso a información.
Además, se reveló que gobiernos como el de Estados Unidos y Alemania tampoco han compartido todos los reportes de inteligencia solicitados por la OMS, lo que ha obstaculizado las indagaciones, el proceso investigativo ha generado divisiones dentro del mismo grupo de expertos, con algunos miembros retirándose o pidiendo no figurar en el informe, Tedros subrayó que entender el origen de la pandemia es una cuestión ética y fundamental para prevenir futuras crisis sanitarias globales.