Santo Domingo – No hubo aplausos en la otra acera. Pocas horas después de la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader, el exmandatario Leonel Fernández ofreció una contundente respuesta, asegurando que existe una «desconexión total» entre la emotividad del Gobierno y el bolsillo de los dominicanos. Para Fernández, el país no vive un sueño tecnológico, sino una «parálisis económica».
El crecimiento bajo la lupa
Fernández calificó de «débil» el crecimiento del 2.1 % del PIB en 2025. Desmintió la tesis de que el país sea el motor de la región, señalando que naciones como Guatemala, Costa Rica, Honduras y Panamá superaron a la República Dominicana, algo que según sus palabras no sucedía en décadas.
«Con un crecimiento tan lánguido, no se pueden exhibir grandes logros. Lo que vimos fue un tono emotivo y teatral para ocultar la falta de resultados», sentenció Fernández.
Los puntos críticos de la respuesta:
El líder de la oposición desglosó los temas que, a su juicio, el mandatario omitió o «maquilló» durante su alocución:
Inflación «silenciada»: Denunció que mientras la meta del Banco Central se estira, los alimentos y bebidas subieron casi un 9 %, disparando la canasta familiar a los RD$ 48,542.
Deuda en ascenso: Rebatió las cifras oficiales indicando que la deuda consolidada en realidad subió un 1 % respecto al 2024, situándose en el 58.5 %.
Crisis Eléctrica: Calificó de inaceptable la situación de los apagones y criticó el incremento de las tarifas a pesar de la deficiencia en el servicio.
Seguridad Ciudadana: Mostró preocupación por los 900 homicidios anuales y lo que definió como un «auge preocupante» de desapariciones y microtráfico.
¿Deterioro en Salud y Educación?
Contrario a la «época dorada» de salud que describió Abinader, Fernández afirmó que en los hospitales persiste la falta de insumos y que la calidad educativa ha caído a niveles críticos en los últimos cinco años. Para el expresidente, el brillo de los anuncios de alta tecnología (como los semiconductores o el puerto espacial) contrasta con una atención primaria de salud «debilitada».