Por: Karolina Martínez
Conocí a Marvin Núñez en el grupo de oración al que asisto en la iglesia Catolica Holy Trinity de Passaic, New Jersey. Desde el primer encuentro, Marvin se distingue por su cercanía y su habilidad para conectar con cada persona, su liderazgo no solo se refleja en la música y la predicación, sino también en la manera en que hace que quienes lo escuchan nunca se desconecten , ni se cansen de seguir sus mensajes con un carisma unico, cada palabra que comparte restaura y anima a quienes buscan un aliento de vida, fortaleciendo su fe y confianza en Dios.

Estando sentada pude escuchar cómo muchos se expresaban de su partcipacion, como la hermana Lisette, Juan y el lider del grupo Tony Gimenez quienes comentaban lo grato y espiritual que era tenerlo y es que las palabras de Núñez reflejan en cada presentacion el impacto de su conexión, cada mensaje, cada testimonio y cada nota de su guitarra se convierte en un alimento espiritual que renueva el ánimo de los presentes.
Un camino de música y servicio
Originario de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Marvin descubrió su vocación musical en la Parroquia Cristo Rey del Universo, integrando los coros “Nacidos de Nuevo” y “Cantores del Rey”. Aprendió a tocar la guitarra, desarrollando un talento que más tarde pondría al servicio de Dios. Su música y sus testimonios siempre buscan tocar corazones, combinando melodía y palabra para llevar esperanza y fe a cada persona que se acerca a él.
En su trayectoria también ha formado parte de la Renovación Carismática Católica, acompañando a reconocidos músicos católicos como guitarrista y bajista, en 2006 lanzó su primer álbum Toca al Señor, y años después fundó su ministerio Cristo 911, con el que ha llevado su mensaje a comunidades dentro y fuera de República Dominicana, incluyendo Estados Unidos y América Latina.
Su misión: restaurar y acompañar
Marvin no solo canta y toca la guitarra; su misión es también restaurar vidas, donde él va, mantiene a los feligreses atentos y conectados, transmitiendo palabras que curan y animan, su cercanía y sensibilidad le permiten identificar necesidades espirituales y brindar palabras de consuelo y aliento, haciendo que la experiencia de la oración y la música sea transformadora.

Fe y familia: un ejemplo vivo
Marvin comparte su vida con su esposa Iglory, una mujer incansable que lo acompaña en cada paso de su misión y que demuestra una entrega absoluta a su familia, son padres de Matthew, Ethan y Evan, y su hogar es un reflejo de fe, amor y dedicación, Iglory se destaca como una madre amorosa y comprometida, siempre presente para guiar y apoyar a sus hijos, mientras que Marvin combina su ministerio con la crianza, enseñando con el ejemplo la importancia de vivir la fe de manera activa y cotidiana.
Su familia es un testimonio de cómo el amor, la oración y la unidad fortalecen el corazón y permiten expandir la misión más allá de los escenarios y los grupos de oración.
La manera en que Marvin une la palabra, el testimonio, la música y la vida familiar lo convierten en un verdadero referente de cómo la fe puede transformar corazones, su canto y su guitarra son más que melodías: son oraciones que invitan a creer y a confiar en el Señor.