WASHINGTON D.C. – En un encuentro cargado de simbolismo y temas de alta tensión, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, recibió este lunes al canciller alemán, Johann Wadephul. Aunque la agenda oficial estuvo repleta de «desafíos urgentes», hubo un elefante en la habitación del que nadie quiso hablar: Groenlandia.
Pese a que la insistencia de Donald Trump por adquirir la isla ha generado un cisma transatlántico con Dinamarca y el resto de Europa, el comunicado oficial del Departamento de Estado guardó un silencio absoluto sobre el tema, prefiriendo enfocarse en los frentes abiertos en Venezuela, Ucrania e Irán.

El nuevo escenario en Venezuela
Uno de los puntos más calientes de la reunión fue la actualización de Rubio sobre las acciones estadounidenses en Venezuela. Tras la histórica operación militar del pasado 3 de enero que resultó en la captura de Nicolás Maduro, Washington busca consolidar el apoyo de sus socios europeos (especialmente Alemania) para la etapa de transición en el país sudamericano.
Ucrania, Irán y el «hielo» diplomático
Además de Venezuela, los diplomáticos discutieron:
Paz en Ucrania: Esfuerzos conjuntos para detener la ofensiva rusa.
Amenaza Nuclear: La prioridad de frenar el programa de armamento de Irán ante su creciente crisis interna.
Europa se mueve por su cuenta
Mientras Rubio y Wadephul mantenían las formas en Washington, en el viejo continente la tensión por el Ártico sigue viva. El presidente francés, Emmanuel Macron, se comunicó este lunes con la primera ministra danesa para cerrar filas frente a las ambiciones territoriales de EE. UU., acelerando incluso la apertura de un consulado francés en Groenlandia.
La visita de Wadephul subraya la necesidad de un diálogo constructivo entre la OTAN y sus socios, pero deja claro que, por ahora, el tema de Groenlandia es una «zona prohibida» en la mesa de negociaciones formal.