EFE-NEW YORK.-Durante los primeros cien días de su mandato, el presidente Donald Trump centró su atención en las universidades estadounidenses, particularmente en dos grandes instituciones de la Ivy League: Harvard y Columbia. Ambas reaccionaron de manera muy diferente ante las demandas de la administración.
Desde el inicio de su gobierno, la Universidad de Columbia en Nueva York fue blanco de críticas, especialmente por su postura frente a las protestas pro-palestinas relacionadas con la guerra en Gaza, estas manifestaciones fueron vistas por la administración Trump como una expresión de antisemitismo, lo que motivó la retirada de 400 millones de dólares en subvenciones y contratos federales.
Para recuperar esa financiación, el Gobierno exigió que Columbia adoptara medidas como la contratación de seguridad adicional, la prohibición de mascarillas y la supervisión externa de sus programas de estudios palestinos. Aunque inicialmente la universidad aceptó las condiciones, las negociaciones siguen en curso, y la nueva presidenta de Columbia, en su tercer mandato en menos de dos años, afirmó que no aceptará compromisos que pongan en riesgo su autonomía.
La Universidad de Harvard, reconocida como la más prestigiosa de EE.UU., se ha enfrentado a los ataques de Trump, quien la describió como una «amenaza para la democracia», acusándola de ser una institución «de extrema izquierda» y «antisemita», además, Trump congeló 2.200 millones de dólares en fondos destinados a Harvard y amenazó con revocar su exención de impuestos, sin embargo, Harvard se negó rotundamente a cumplir las demandas del Gobierno, y en lugar de ceder, presentó una demanda para recuperar los fondos.