La universidad como radiografía del país: Tesis abordan problemáticas reales frente al reto de la inteligencia artificial

Janet Báez
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SANTO DOMINGO. – Las investigaciones de grado en la República Dominicana se han convertido en una radiografía directa de las mayores preocupaciones sociales del país. Lejos de ser meros ejercicios académicos abstractos, los trabajos elaborados en academias como la UASD, Intec, Unibe, PUCMM y la UCSD abordan desde patologías complejas como el cáncer y la enfermedad renal crónica, hasta la salud mental, la comprensión lectora, la seguridad vial y el impacto de la gestión familiar en el tejido empresarial.

Pese a que diversos centros académicos han diversificado sus modalidades de titulación integrando monográficos, la tesis mantiene su rol como generadora de evidencia. Sin embargo, el principal escollo sigue siendo el mismo: lograr que estos hallazgos salgan de las bibliotecas universitarias y se conviertan en políticas públicas o soluciones aplicables en el ámbito privado.

El reto ético de investigar en la era de la IA

El ecosistema de la investigación universitaria enfrenta además la rápida irrupción de la inteligencia artificial. De acuerdo con docentes y asesores con amplia trayectoria como Jenfri Jiménez Paulino (UASD) y Karina Cruz (UCSD), el reto actual no radica en prohibir estas plataformas, sino en regular su uso responsable.

La IA ha optimizado los tiempos de redacción y la estructuración metodológica, pero también ha generado tendencias hacia el «mínimo esfuerzo» o la generación de datos desligados de la realidad local. Ante esta situación, los educadores hacen hincapié en la necesidad de exigir evidencias contundentes del trabajo de campo, soportes visuales e interacciones directas con las comunidades afectadas, recordando que la herramienta debe ser un apoyo analítico y no un sustituto del criterio humano.

Evaluación y seguimiento: ¿Por qué casi nadie reprueba?

Un aspecto característico del proceso de titulación es la baja tasa de reprobación en la fase final de defensa. Los académicos explican que esto no responde a un rigor laxo, sino a un esquema de acompañamiento continuo. El trabajo pasa por múltiples etapas de revisión y corrección previas a la presentación oral ante el jurado, donde las calificaciones suelen promediar entre los 88 y 94 puntos, dándole al estudiante la oportunidad de subsanar fallas antes de la evaluación definitiva.

El consenso entre la comunidad docente apunta a la necesidad de que tanto las instituciones de educación superior como el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) impulsen normativas actualizadas sobre tecnología y ética, promoviendo al mismo tiempo mecanismos que integren las tesis universitarias con pasantías y proyectos reales del mercado laboral.

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