La cantidad de trabajadores mayores de 64 años que se mantienen activos en la seguridad social creció un 33.9 % desde 2020. Las historias detrás de los números oscilan entre la pasión por el oficio y la necesidad económica.
Lejos de la imagen tradicional del retiro obligatorio, miles de dominicanos están redefiniendo el significado de la vejez productiva. Según los datos más recientes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), un total de 117,719 trabajadores mayores de 64 años continúan cotizando activamente en el sistema, lo que representa un notable incremento del 33.9 % en comparación con los registros del año 2020, cuando la cifra se situaba en poco más de 87,900.
Este fenómeno demográfico y laboral tiene su principal motor en el sector privado, que concentra al 69.6 % de estos cotizantes veteranos, frente a un tímido 3.02 % en el sector público. Por áreas económicas, el sector servicios es el líder indiscutible en emplear y mantener a este segmento de la población, experimentando un crecimiento espectacular del 74.5 % en el ámbito privado al pasar de 31,331 trabajadores en 2020 a 54,697 en 2026.
Entre la vocación y la billetera
Detrás de la frialdad de las estadísticas se esconden realidades humanas muy diversas. Para algunos, seguir trabajando es una elección guiada por el deseo de mantenerse útiles y activos; para otros, es una obligación dictada por la insuficiencia de los ingresos de jubilación.
Es el caso de Laura Salcedo, una secretaria ejecutiva de 65 años que acumula más de cuatro décadas en el mercado laboral. A pesar de superar la edad de retiro (60 años) y recibir una pensión de empleos previos, Laura asegura que sigue trabajando porque le apasiona su labor y porque sus ingresos actuales siguen siendo vitales para sostener su hogar. «Mi intención no es retirarme para estar en mi casa haciendo nada», afirma, defendiendo el compromiso y la capacidad de resolución de problemas que otorga la experiencia.
En la otra acera se encuentra Mirciades Ortiz, de 68 años. Con dos décadas al volante como chofer, Ortiz confiesa que se retiraría si contara con el respaldo financiero suficiente, ya que no goza del beneficio de una pensión. Aunque sus hijos ambos ingenieros le ofrecen soporte económico con frecuencia, él prefiere mantener su independencia financiera mediante el trabajo diario.
Brechas geográficas y salariales
El informe de la TSS también saca a la luz marcadas desigualdades geográficas y sectoriales en la geografía nacional. Como es habitual, el Distrito Nacional se consolida como el epicentro laboral de este grupo de edad, al registrar no solo la mayor concentración de trabajadores mayores de 64 años, sino también los salarios promedio más altos. En el extremo opuesto se encuentra la provincia de Elías Piña, que apenas cuenta con 26 cotizantes en este rango de edad, mientras que Bahoruco refleja el nivel de ingresos salariales más deprimido.
Finalmente, el desglose por sectores económicos evidencia que las industrias son las que ponderan los salarios más competitivos para este perfil de empleados con vasta experiencia, mientras que las actividades económicas no identificadas se quedan con la remuneración más baja del mercado.