WASHINGTON, EE. UU.– El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, respaldó con firmeza el histórico acuerdo de paz alcanzado este domingo con la República Islámica de Irán, enviando un mensaje de contundencia y control geopolítico al asegurar que, bajo los términos pactados, el régimen de Teherán «nunca tendrá un arma nuclear».
Las declaraciones del número dos de la Casa Blanca buscan calmar las dudas internacionales y blindar políticamente el sorpresivo cese de hostilidades militares que pone fin a más de tres meses de guerra abierta en Oriente Medio.
El fin de la asfixia marítima y comercial
Vance ofreció detalles logísticos clave sobre el desmantelamiento de las operaciones bélicas, explicando que el pacto binacional incluye como prioridad absoluta la reapertura «inmediata» del Estrecho de Ormuz. Este paso marítimo crucial para el comercio global de petróleo permanecía bloqueado por las fuerzas iraníes en represalia por la ofensiva estadounidense.
En contrapartida, el vicepresidente confirmó que la administración de Donald Trump ha autorizado levantar el estricto bloqueo naval que la Armada de los Estados Unidos mantenía desde el pasado mes de abril sobre todos los buques comerciales que ingresaban o zarpaban desde los puertos de la nación persa. Con esta flexibilización, Washington y Teherán buscan una normalización exprés del flujo marítimo mundial antes de la firma oficial del tratado, programada para este viernes en Ginebra, Suiza.