En un giro diplomático histórico pero cargado de condiciones, Israel y Líbano se preparan para iniciar negociaciones de paz la próxima semana en Washington. Sin embargo, el gobierno israelí ha dejado clara su postura: no habrá discusión alguna sobre un alto el fuego con Hezbolá.
Un diálogo sin precedentes A pesar de no tener relaciones diplomáticas formales, ambos países se reunirán en el Departamento de Estado de EE. UU. según confirmó el embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter. El enviado especial enfatizó que, aunque el objetivo es avanzar hacia la paz bilateral, Israel no cederá en su ofensiva contra el grupo chiíta.
«Israel se negó a negociar un alto el fuego con la organización terrorista Hezbolá, que sigue atacando a Israel y es el principal obstáculo para la paz entre ambos países», sentenció Leiter en un comunicado oficial.
El peso de la soberanía libanesa Las conversaciones no se centrarán en armisticios con grupos irregulares, sino en las exigencias de Israel al Gobierno del Líbano para que asuma el control total de su territorio y contenga a Hezbolá, una tarea que históricamente ha sido difícil para Beirut pero que ha intentado intensificar recientemente.
Este acercamiento ocurre en un contexto de extrema violencia. Tras los ataques del 28 de febrero, Israel mantiene una invasión terrestre y ataques masivos en suelo libanés. Las cifras son devastadoras: las autoridades libanesas reportan más de 1,950 fallecidos, con un repunte trágico de 350 muertes tan solo el pasado miércoles.
Aislamiento del conflicto libanés Resulta clave destacar que Israel ha desvinculado estas hostilidades de otros procesos diplomáticos en la región. El alto el fuego pactado entre Estados Unidos e Irán, cuyas conversaciones inician este sábado en Islamabad, no incluye el frente en Líbano, dejando a este conflicto en una vía separada y de alta intensidad.