Roma. – El panorama de la seguridad alimentaria mundial enfrenta una nueva y severa amenaza. El director general de la FAO, Qu Dongyu, alertó este lunes que la escalada del conflicto en Oriente Medio está ejerciendo una presión insostenible sobre los sistemas agroalimentarios, cuyos efectos ya se sienten en las cadenas de suministro a nivel global.
Durante la apertura de la 38ª Sesión de la Conferencia Regional para el Cercano Oriente (NERC38) en Roma, Qu calificó la situación actual como un «momento crítico». Según el organismo, incluso si las hostilidades cesaran de inmediato, las secuelas en el sector agrícola serán profundas y de largo plazo.
El golpe a la producción y el comercio
La crisis no solo afecta la disponibilidad de comida, sino que golpea directamente la base de la producción agrícola. Los puntos clave de la advertencia incluyen:
Crisis de insumos: Se registran interrupciones severas en el flujo de productos químicos, fertilizantes y maquinaria esencial para el campo.
Costos energéticos: El aumento en los precios de la energía está disparando los costos de producción, reduciendo la rentabilidad de los agricultores y elevando los precios finales al consumidor.
Dependencia de importaciones: La FAO hizo un llamado urgente a proteger los flujos comerciales, especialmente para aquellas naciones que dependen casi exclusivamente de la compra de alimentos al extranjero.
Paz: El ingrediente indispensable
Para la organización, no existe seguridad alimentaria sin estabilidad política. Qu Dongyu fue enfático al declarar que «la paz es un requisito previo» para garantizar que las personas tengan acceso a alimentos.
La conferencia, bajo la presidencia de los Emiratos Árabes Unidos, busca que los responsables políticos diseñen estrategias para crear sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles, capaces de resistir las perturbaciones de un mercado global cada vez más volátil y afectado por la geopolítica.