TEHERÁN. – En una escalada militar sin precedentes, las fuerzas de Israel (FDI) y de Estados Unidos ejecutaron este martes una oleada de ataques aéreos sobre la capital iraní. La ofensiva se produce justo cuando vencía el ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, para que Irán reabriera el estratégico estrecho de Ormuz.
La Media Luna Roja iraní confirmó que zonas residenciales de Teherán fueron blanco de los misiles, publicando videos de rescatistas trabajando entre escombros de edificios colapsados. Hasta el momento, las autoridades persas no han emitido un balance oficial de víctimas o heridos, mientras el pánico se apodera de la población civil.
Un ataque «para dañar la infraestructura terrorista» A través de sus canales oficiales, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reivindicaron la operación, asegurando que el objetivo es desmantelar la infraestructura del «régimen terrorista iraní» tanto en Teherán como en otros puntos estratégicos del país.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, envió un mensaje contundente tras el ataque: «Israel es más fuerte que nunca, y el régimen terrorista de Irán es más débil que nunca».
El peso del ultimátum de Trump La acción militar ocurre apenas horas después de que el presidente Donald Trump lanzara una de sus advertencias más crudas, asegurando que toda la República Islámica «puede ser aniquilada en una noche».
Aunque Irán había presentado una propuesta de paz a la Casa Blanca en la víspera, la negativa a ceder el control del estrecho de Ormuz parece haber sido el detonante de esta intervención conjunta. La comunidad internacional observa con alarma este ataque, que sitúa al mundo al borde de una guerra regional de consecuencias impredecibles.