Estambul. — En la antesala de la próxima Cumbre de la OTAN, que se celebrará en Ankara los días 7 y 8 de julio, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha lanzado una fuerte exigencia a sus aliados continentales. Durante la apertura de la cumbre parlamentaria de la alianza atlántica en Estambul, el mandatario reclamó la inclusión formal de su país en las estructuras de defensa de la Unión Europea y el fin inmediato de las restricciones comerciales impuestas a su industria militar.
Erdogan apuntó directamente contra la exclusión de Turquía de iniciativas clave como el programa SAFE de la Unión Europea, una plataforma estratégica mediante la cual la Comisión Europea recauda y distribuye fondos públicos para potenciar las capacidades tecnológicas e industriales de defensa de sus miembros.
Un reparto equitativo de la carga «Si queremos superar los desafíos a los que estamos enfrentados, debemos repartir la carga de forma justa y equitativa entre nuestros aliados, eliminando los obstáculos al comercio de la industria de defensa», sentenció el jefe de Estado, insistiendo en que Ankara debe tener voz y voto en la arquitectura de seguridad del continente.
El peso militar de Ankara en el tablero global
La demanda turca se apoya en un músculo militar indiscutible: Turquía posee el segundo ejército más grande de la OTAN en número de efectivos, solo por detrás de Estados Unidos. Asimismo, su industria armamentística se encuentra en pleno auge y ya se posiciona en el undécimo puesto a escala mundial.
Con este movimiento, Erdogan busca capitalizar la relevancia geopolítica de su país justo antes de recibir a los líderes de la Alianza en su capital, condicionando el debate sobre la cooperación transatlántica y desafiando el veto implícito de Bruselas en materia de defensa común