Una historia de ruptura entre aliados poderosos
La tensión entre Elon Musk y Donald Trump alcanzó un nuevo nivel , luego de que el presidente estadounidense expresara públicamente su frustración con el magnate tecnológico, Trump, visiblemente molesto, declaró desde el Despacho Oval que se siente “muy decepcionado” con Musk, quien recientemente criticó duramente su ambicioso proyecto de ley presupuestaria, al que calificó de “abominación”. “Elon y yo teníamos una excelente relación, no estoy seguro de si continuará. Me tomó por sorpresa”, dijo el líder republicano, insinuando un quiebre en una de las alianzas más influyentes de los últimos tiempos.
La reacción de Musk no tardó en llegar, desde su red social X, el empresario no solo minimizó los comentarios de Trump con un escueto “cualquier cosa”, sino que fue más allá al afirmar que “sin mí, Trump habría perdido las elecciones”.
Esta declaración encendió aún más la polémica, haciendo referencia a los cuantiosos recursos que Musk invirtió en la campaña del expresidente. “Qué ingratitud”, remató el fundador de Tesla y SpaceX, dejando al descubierto el resentimiento que ha emergido entre ambos.
Trump, por su parte, no se quedó callado y acusó a Musk de padecer “una especie de síndrome de trastorno pro-Trump”, un término que ha usado en otras ocasiones para desacreditar a quienes rompen filas con él.
La confrontación pública no solo ha estremecido al círculo político estadounidense, sino que también ha tenido efectos en los mercados: las acciones de Tesla se desplomaron más de un 8,6% en la bolsa de Nueva York tras el intercambio de reproches.
Lo que comenzó como una relación estratégica entre un presidente y uno de los empresarios más influyentes del mundo, hoy parece resquebrajarse frente a los ojos del país. Con la campaña de reelección en marcha y la economía tambaleándose, el enfrentamiento entre Musk y Trump podría marcar un punto de inflexión en la política estadounidense moderna.
Fuente: AFP/AP/reuters