Por: Sofía Hernández
El ejercicio al aire libre es una excelente manera de mantenerse en forma y disfrutar de la naturaleza al mismo tiempo. Hay una gran variedad de actividades que se pueden realizar para mantenerse activo y en forma, sin embargo, estas actividades o deportes traen consecuencias, como sufrir alguna lesión física si no se toman las medidas de precaución necesarias.
Entre las causas que pueden provocar daños físicos durante el ejercicio en espacios abiertos se encuentran el exceso de entrenamiento, la presión por alcanzar metas, movimientos repentinos, no realizar ejercicios de calentamiento, entre otros factores.
Vamos a enfocarnos en las estrategias de prevención para reducir el riesgo de lesiones y asegurar mejores resultados.
Antes de comenzar cualquier ejercicio, disciplina o recreación, lo ideal es realizar un calentamiento adecuado que prepare al cuerpo, como movimientos cardiovasculares suaves y estiramientos específicos según la actividad a desarrollar.
Usar el vestuario y herramientas apropiadas también contribuye a evitar daños físicos. Por ejemplo, al trotar es esencial llevar calzado con buen soporte y absorción de impacto, para prácticas deportivas, es fundamental utilizar los implementos de protección necesarios en cada deporte, como cascos, guantes, rodilleras o protectores, y sobre todo acatar las indicaciones del entrenador y cumplir con las normas del juego.
Si estás iniciándote en una nueva disciplina, es aconsejable ir poco a poco, comenzando con un nivel bajo de esfuerzo e incrementarlo gradualmente conforme el cuerpo se adapta.
Es clave dar tiempo al cuerpo para descansar y regenerarse luego del ejercicio, permitir la recuperación muscular ayuda a evitar molestias o traumas físicos.
Ciertas partes del cuerpo son más vulnerables durante la actividad física por la carga de esfuerzo que reciben, como el cuello, hombros, muñecas, rodillas y tobillos.
Si llegas a lesionarte, es fundamental atender la zona afectada de forma oportuna para que no empeore. Se recomienda reposar el área lesionada, aplicar hielo y utilizar compresión para disminuir la inflamación y el malestar, si el dolor persiste, será necesario consultar a un profesional para descartar una lesión más seria.
Recuerda siempre escuchar tu cuerpo, no te exijas más de lo que el nivel de energía tolera y lograrás las metas propuestas cada día.