Agencia: EFE-
La capital de Estados Unidos se vistió de colores para recibir el World Pride Festival 2025, uno de los eventos más importantes de la comunidad LGBTQ a nivel internacional. La parada, que recorrió tres millas desde las inmediaciones de la Casa Blanca, atrajo a una multitud estimada en más de tres millones de personas, según Capital Pride Alliance, la organización responsable del evento. Washington, D.C. fue seleccionada como sede hace años, antes de que Donald Trump retomara su influencia política, pero su presencia ha marcado el tono de la jornada.
Ryan Bos, director ejecutivo de Capital Pride Alliance, señaló que el evento de este año tiene un significado especial: celebra el 50 aniversario de la primera marcha del Orgullo en la ciudad y, al mismo tiempo, enfrenta un contexto político complejo. “Muchas figuras que tradicionalmente apoyan el evento se ausentaron este año, y eso tiene una lectura política clara”, dijo Bos. «Trump ha intentado eliminar programas de diversidad a nivel federal, y algunas empresas privadas lo están imitando. Pero el mensaje del Orgullo es más fuerte que cualquier retroceso».
El festival, que se celebra cada dos años en distintas ciudades del mundo, no es solo una fiesta, sino también una plataforma de reivindicación. En esta edición, delegaciones de más de 100 países se hicieron presentes, junto a organizaciones de derechos humanos, artistas, y líderes comunitarios. A pesar del intento del expresidente Trump de proyectar una agenda más alineada con sectores ultraconservadores —e incluso su decisión de moverse hacia la derecha durante el fin de semana de la parada—, la presencia masiva en las calles demostró que el movimiento LGBTQ mantiene su fuerza global.
Además, la elección de Washington, D.C. como sede subraya la importancia simbólica de resistir desde el corazón del poder político. En palabras de uno de los asistentes:
“Marchar aquí, frente a la Casa Blanca, es una forma de decirle al mundo que no vamos a retroceder”.