A diez meses de la implementación de la estrategia «RD Se Mueve», el panorama del tránsito en el Gran Santo Domingo ha experimentado una transformación en sus patrones, aunque no necesariamente en su fluidez. Según datos recientes del Intrant, el escalonamiento de horarios en 137 instituciones estatales que impacta a unos 70,000 empleados ha provocado que la ciudad comience a movilizarse mucho más temprano.
El nuevo reloj de la ciudad Si en 2025 el flujo vehicular cobraba fuerza a las 6:30 a.m., los datos de este 2026 revelan que la demanda de transporte masivo (Metro y Teleférico) ahora inicia con fuerza desde las 5:30 de la mañana. La mayor concentración de desplazamientos se ha desplazado a la franja de 5:30 a 7:00 a.m., buscando aliviar la tradicional «hora crítica» de las 8:00 a.m.
En la tarde, el fenómeno es similar: las salidas de las oficinas estatales comienzan ahora entre las 3:30 p.m. y las 4:30 p.m., aunque las 5:00 p.m. se mantiene como un punto de alta congestión.
¿Por qué persisten los tapones? Pese a la reorganización de los empleados públicos, la directora de Movilidad del Intrant, Alexandra Cedeño, explica que es «imposible mantener un flujo estable» debido a variables externas que bloquean el avance:
Obras de infraestructura: Las intervenciones en el kilómetro 9 de la autopista Duarte, la avenida República de Colombia y los trabajos del Monorriel de Santo Domingo actúan como cuellos de botella.
Logística de carga: El tránsito de vehículos pesados sigue compitiendo por el espacio vial con el transporte público y privado.
Ganadores y perdedores en las avenidas El informe del Intrant destaca contrastes notables en la velocidad promedio de las vías:
La más mejorada: La avenida Núñez de Cáceres (norte-sur), con un incremento en la velocidad del 18.6 % respecto al año anterior.
La más crítica: La avenida República de Colombia, cuya velocidad promedio se redujo un 5.2 %, afectada directamente por los trabajos viales en la zona.
Aunque la segregación horaria ha evitado que la ciudad colapse por completo al unificar las entradas y salidas, la percepción ciudadana sigue siendo de frustración, evidenciando que el cambio de horario es solo una pieza de un rompecabezas mucho más complejo que requiere el fortalecimiento del transporte colectivo.