El increíble espectáculo navideño de trenes del Jardín Botánico de Nueva York es una hermosa tradición para residentes y visitantes de la Gran Manzana.
El Holiday Train Show, que cumple 28 años, registra más de 175 réplicas de icónicos lugares de la ciudad, entre los que figuran Central Park, Brooklyn Bridge, Empire State y la Estatua de la libertad, entre otros.
Para convencer a los directivos del jardín, había que buscar la manera de armonizar esa instalación con las actividades propias de un jardín botánico.
En 1990, Paul Busse, su creador, logró una fuerte vinculación con las plantas que dio sentido al proyecto: diseñó una instalación pensada para ser construida a base de restos procedentes del reino vegetal.
El problema estaba resuelto y la instalación comenzó su andadura. Actualmente, Paul Busse ya no puede participar en el montaje debido a la enfermedad de Parkinson que sufre, pero sí lo ha hecho, un año más, su equipo formado por 15 personas.
Todos los edificios y monumentos en miniatura están hechos con ramas de árbol, cortezas, hojas, semillas y otros restos procedentes de las plantas.
Son auténticas obras de arte elaboradas con la participación de numerosos profesionales, entre ellos, arquitectos, ingenieros, electricistas, jardineros, etc.
En la realización de las piezas más pequeñas se invierten alrededor de 40 horas de trabajo y en las más grandes hasta 1.000 horas.
Fuente Lacalletv