Por Sofía Hernández
Santo Domingo.– En los últimos años, la República Dominicana ha librado una dura batalla contra el dengue, una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti que, durante décadas, ha puesto en jaque al sistema de salud y a miles de familias dominicanas, sin embargo, recientes estadísticas muestran una tendencia alentadora: los casos han disminuido de manera drástica en comparación con años anteriores, gracias a una respuesta sostenida del Estado y a la participación activa de la población.
Según datos del Ministerio de Salud Pública, en lo que va de 2025 se han registrado 947 casos sospechosos y 120 confirmados, cifras que representan una reducción superior al 85 % respecto al mismo período del 2024. Incluso, durante varias semanas epidemiológicas de 2024, el país llegó a reportar cero casos confirmados, un hecho inusual en la región.
El éxito no ha sido casual, con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el gobierno lanzó el Plan Nacional para la Prevención y Control del Dengue, acompañado de campañas como “¡Ganémosle al Dengue!”, que promueve la eliminación de criaderos de mosquitos, y la iniciativa “Familia Anti-Dengue”, que involucra directamente a estudiantes, docentes y comunidades en labores de prevención.
Médicos, enfermeras y entomólogos también han recibido entrenamientos especializados. Más de 1,200 profesionales de la salud y 500 estudiantes han sido capacitados para detectar, diagnosticar y atender oportunamente los casos, esta preparación ha permitido salvar vidas y mejorar la vigilancia epidemiológica.
No obstante, los expertos advierten que la batalla no ha terminado, el mosquito sigue presente y, con las lluvias y el cambio climático, el riesgo de brotes permanece latente, el reto es mantener la disciplina preventiva y no bajar la guardia.
Hoy, República Dominicana no solo reporta una reducción significativa de casos, sino que también se proyecta como un ejemplo de buenas prácticas en salud pública para América Latina y el Caribe, un paso firme hacia un futuro donde el dengue deje de ser una amenaza constante para las familias dominicanas.