El presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó que Estados Unidos retiró la certificación que reconoce al país como socio en la lucha contra el narcotráfico, lo que evidencia el deterioro en las relaciones bilaterales.
La certificación es un mecanismo aplicado desde 1986 mediante el cual Washington evalúa cada año los esfuerzos de alrededor de 20 naciones productoras o distribuidoras de estupefacientes, a cambio de cooperación económica. Para Colombia esta acreditación representa unos 380 millones de dólares anuales.
“Después de tantas vidas perdidas policías, militares y ciudadanos intentando frenar el flujo de cocaína, los Estados Unidos nos descertifican”, expresó Petro en un consejo de ministros.
En un comunicado emitido desde Washington, se indicó que Colombia se suma a Bolivia, Birmania y Venezuela en la lista de países que han incumplido en los últimos 12 meses con los compromisos internacionales contra el narcotráfico, de acuerdo con la normativa estadounidense.
Es la primera vez desde 1996 que Colombia queda fuera de esa certificación, en el documento oficial, firmado por Donald Trump, se señala que el cultivo de coca y la producción de cocaína alcanzaron niveles récord bajo el mandato de Petro, y que sus intentos de pactar con organizaciones narcoterroristas han agravado la situación.
La medida pone en riesgo la cooperación en la lucha contra grupos criminales como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC. No obstante, el gobierno colombiano asegura que ha intensificado los operativos: en lo que va de 2025, se han incautado 700 toneladas de cocaína y destruido 4.570 laboratorios clandestinos, según el Ministerio de Defensa.
Washington ya había tomado una decisión similar en 1996 durante el mandato de Ernesto Samper, quien enfrentó acusaciones por la supuesta financiación de su campaña con dinero del Cártel de Cali.
Entre 2000 y 2018, Estados Unidos aportó a Colombia más de 10.000 millones de dólares destinados a operaciones militares, programas sociales y erradicación de cultivos ilícitos.
Petro, en el poder desde 2022, defiende un cambio de estrategia alegando que la guerra contra las drogas fracasó. Suspendió la erradicación forzada de la hoja de coca, lo que coincide con cifras récord: 253.000 hectáreas sembradas y más de 2.600 toneladas anuales de cocaína, según la ONU.
Las tensiones diplomáticas con Trump se han acentuado, en parte, por las críticas de Petro a la política migratoria de deportaciones de Washington.
Además, el fortalecimiento de los cárteles coincide con una de las peores crisis de seguridad desde la desmovilización de las FARC. Guerrilleros financiados por el narcotráfico y la minería ilegal mantienen ataques recurrentes contra la población civil y la fuerza pública.
Petro también criticó el despliegue de buques estadounidenses en el Caribe, que hasta ahora ha derivado en la destrucción de dos embarcaciones con droga presuntamente provenientes de Venezuela y la muerte de 14 presuntos narcotraficantes.
Fuente: Jordi ZAMORA-AFP -Washington, Estados Unidos