AP-Washington .– Mientras en Estados Unidos se celebran festividades del 5 de mayo, surge una noticia que podría afectar el comercio con México: el gobierno estadounidense pretende imponer un gravamen de casi 21 % sobre los tomates frescos mexicanos a partir del 14 de julio. Aunque los aguacates se han librado por el momento, esta medida impactaría significativamente las importaciones, ya que México abastece aproximadamente el 70 % del mercado estadounidense de tomates. Promotores del impuesto argumentan que esta medida podría revitalizar la debilitada industria nacional y equilibrar la competencia con productos importados.
Estados como Florida y California producen tomates, pero gran parte de la cosecha californiana se destina a productos procesados como salsas. Por otro lado, quienes se oponen a la tarifa señalan que los consumidores en Estados Unidos terminarán pagando precios más altos por los tomates frescos. NatureSweet, una compañía con operaciones tanto en México como en Estados Unidos, anticipa pagar millones en impuestos mensualmente si se mantiene la decisión, afectando sus costos operativos.
Desde la perspectiva empresarial, se busca ajustar procesos para mantenerse competitivos, pero representantes como Skip Hulett, abogado principal de NatureSweet, advierten que ya están en constante optimización para operar de manera eficiente, la tensión entre proteger la producción nacional y mantener precios accesibles al consumidor final sigue siendo un punto clave en este debate comercial entre ambos países.