La ciudad de Nueva York volvió a vestirse de rojo, blanco y azul con la celebración del 68.º Desfile Nacional Puertorriqueño, un evento que reunió a más de un millón de personas en la icónica Quinta Avenida de Manhattan.
Bajo un sol vibrante, carrozas, comparsas, veteranos, artistas, líderes comunitarios y miles de familias marcharon con alegría y orgullo, rindiendo homenaje a la cultura, historia y lucha del pueblo boricua en los Estados Unidos.
Desde jóvenes activistas hasta reconocidas figuras públicas como Luis Guzmán, el desfile fue una plataforma de celebración, pero también de visibilidad y reivindicación. Como expresó uno de los entrevistados: “Aquí no solo bailamos, también alzamos la voz”.
Organizado en el marco del Mes de la Herencia Puertorriqueña, el desfile destacó por su diversidad, emoción y espíritu de unidad. Fue, como cada año, una fiesta cultural… y también una declaración de identidad que resuena con fuerza desde Nueva York hasta la isla.