Viajar en el vuelo de Emirates desde Nueva York hasta Dubái fue toda una experiencia. Desde que llegamos, un amigo me recomendó hacer el famoso paseo por el desierto llamado Desert Safari. Me metí en internet, encontré una página llamada United Arab Emirates, vi una opción de safari nocturno que me pareció súper interesante y la reservé de una vez.
Al día siguiente, vinieron a buscarnos a mí y a mi esposa Alba al lobby del hotel Pullman Downtown Dubai. Nuestro guía fue muy amable y durante el trayecto nos iba explicando la historia de Dubái, los lugares más populares y muchos detalles curiosos del desierto al que íbamos. El recorrido hasta las afueras del desierto tomó aproximadamente una hora.
Cuando llegamos, lo primero que hicieron fue desinflar un poco el aire de las llantas del vehículo. Esto es esencial antes de entrar a las dunas, ya que si las gomas están muy infladas, se corre el riesgo de quedar atascado en la arena. ¡Así que ese paso fue clave!
Después de eso, todos los turistas subimos a las camionetas 4×4. Los conductores pasaron uno a uno por un acceso vigilado, que funciona como la entrada oficial al desierto. En ese momento, ya estábamos oficialmente dentro del desierto de Dubái.
Siguiendo caminos de arena y rodeados de dunas que formaban un paisaje espectacular, pensé que eso era todo el paseo… ¡pero no! Esto era solo el comienzo. La aventura apenas estaba comenzando. El calor de la arena, lejos de ser incómodo, tenía su encanto, y el sol resplandeciente pintaba todo en tonos dorados. De verdad, les recomiendo que hagan este paseo. ¡Les va a encantar!
Hicimos una parada técnica mientras llegaban los demás vehículos. Aprovechamos para tomar fotos increíbles en medio del desierto. Cuando todos estuvieron listos, salimos juntos en lo que parecía un convoy. Entonces empezó la verdadera acción: ¡entramos de lleno a las dunas!
Todos los todoterrenos iban en fila, y lo que había sido un tranquilo paseo se convirtió en una montaña rusa natural. A nosotros nos tocó, sin duda, el conductor más atrevido, que hacía giros y maniobras al ritmo de música local. ¡Dentro del vehículo todos gritábamos y nos reíamos! Fue emocionante.
Un detalle importante: todos los vehículos eran nuevos, súper cómodos y con aire acondicionado. Eso hizo toda la diferencia.
Después del recorrido por las dunas, hicimos otra parada para volver a inflar las llantas, ya que esa parte del tour había terminado. Ahora nos dirigíamos al campamento para disfrutar de la cena.
Durante el trayecto sentí algo curioso: tenía arena dentro de los zapatos, pero era tan fina que ni la sentía. Cosas que solo se viven en el desierto.
Ya cayendo la noche, llegamos al campamento, que estaba bellamente decorado, como una pequeña ciudad en medio del desierto. Al llegar, nos recibieron con té o café árabe, como parte de la tradición local.
Todo el ambiente recrea cómo vivían los antiguos nómadas del desierto, viajando entre dunas en busca de tesoros o de un lugar donde establecerse. Nuestro guía nos asignó una mesa —todo está bien organizado, por número— y luego llegó el momento de hacer algo que nunca habíamos hecho: ¡subirnos a un camello!
Un guía dirige al camello como si fuera un piloto. Alba me grabó desde otra perspectiva mientras yo iba montado, y luego yo la grabé a ella. Fue una experiencia muy bonita. Yo había visto camellos antes, pero solo en películas o documentales. Estar ahí, viviéndolo en persona, fue algo muy especial.
Después de la cena, comenzó el espectáculo con música tradicional, danzas árabes y un ambiente mágico. Fue un momento para compartir, conocer más de la cultura, y disfrutar del cielo estrellado en el corazón del desierto.