Estudios del Ideice y Unibe revelan que la comprensión lectora no es solo fluidez, sino un proceso ligado a funciones cerebrales como el control de impulsos y la flexibilidad mental.
SANTO DOMINGO. En un esfuerzo por transformar los datos en soluciones pedagógicas, el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) y la Universidad Iberoamericana (Unibe) presentaron este miércoles hallazgos clave sobre los desafíos de la lectura en el sistema preuniversitario dominicano. Los estudios sugieren que, aunque hay ligeros avances, el país necesita una «revisión estructural» de cómo se enseña a leer.
El factor PISA: Avances tímidos tras la pandemia
El informe «Evolución de los resultados en lectura de las pruebas PISA (2015-2022)» destaca que, pese al impacto del Covid-19, los estudiantes de 15 años lograron una recuperación del 2.2 % en el nivel básico de competencia funcional.
Sin embargo, el investigador Vladimir Pérez advirtió que la gran mayoría de los alumnos todavía se concentra en los niveles más bajos (1a y 1b). Esto significa que los jóvenes pueden identificar información explícita, pero fallan al intentar comprender textos complejos o establecer comparaciones profundas.
Más allá de leer rápido: El rol del «Neurolab»
Una de las grandes revelaciones vino del estudio del Laboratorio de Neurocognición de Unibe. Tras evaluar a 1,256 estudiantes de primaria, los expertos determinaron que la comprensión no depende solo de la rapidez (fluidez), sino de las funciones ejecutivas del cerebro:
Flexibilidad mental: Capacidad de cambiar de estrategia al leer.
Control inhibitorio: Manejo de impulsos para mantener el enfoque.
Atención: Clave para procesar fragmentos de información.
El estudio confirmó la brecha persistente entre el sector privado y el público, aunque no encontró diferencias marcadas entre estudiantes de zonas urbanas y rurales.
De la teoría a la acción en el aula
Jesús Andújar Avilés, director del Ideice, enfatizó que estas evidencias científicas deben servir para fortalecer programas como «Con Base», que el Minerd implementa con apoyo de Unicef. Entre las recomendaciones directas para los docentes figuran:
Lectura guiada y repetida: Con retroalimentación inmediata.
Monitoreo de comprensión: Enseñar al niño a preguntarse qué está entendiendo.
Juegos cognitivos: Actividades que reten el control de impulsos y la resolución de problemas.
El seminario, titulado «De los resultados a la acción», concluyó que el éxito educativo no solo radica en el currículo, sino en entender cómo el cerebro del estudiante procesa la información en un contexto socioeconómico específico.