La salida de Nicolás Maduro no ha frenado la persecución contra la prensa. Reporteros Sin Fronteras alerta que la intervención de EE. UU. ha exacerbado la inseguridad para los medios nacionales e independientes. «La intimidación y las amenazas ya no vienen de una única autoridad, sino de múltiples actores», señala la organización.
En un país donde el acceso al combustible y la energía es ahora prioridad de Washington, la información parece haber quedado en el último plano. RSF exige que se permita la entrada de corresponsales extranjeros y se ponga fin al vacío informativo que hoy inunda de desinformación las redes sociales venezolanas.