Por: Sofía Hernández
Para disfrutar a plenitud las vacaciones de verano, es necesario tomar en cuenta los factores que siempre afectan para esta época como el persistente calor extremo que últimamente nos azota, es necesario estar alerta y prestar especial atención a la hidratación ya que los días de alta temperatura y humedad pueden transformarse en un gran riesgo para la salud y el bienestar.
La sudoración es el principal mecanismo de defensa que el cuerpo pone en funcionamiento contra la elevada temperatura corporal. Su manifestación más evidente es la pérdida de agua. Sin embargo, en este proceso se pierden además sales y minerales como sodio, potasio y magnesio, fundamentales para un funcionamiento corporal equilibrado.
Durante los períodos de calor intenso, el incremento de las temperaturas puede ocasionar una mayor eliminación de líquidos mediante la transpiración, lo que eleva la probabilidad de sufrir deshidratación y sus efectos nocivos para la salud. La falta de hidratación adecuada puede desencadenar cansancio, vértigos, cefaleas, espasmos musculares e incluso golpes de calor, una condición que puede poner en riesgo la vida.
Permanecer bien hidratado es esencial para que el organismo regule su temperatura, evite la deshidratación y funcione de forma óptima.
El Ministerio de Salud Pública exhortó a la ciudadanía a consumir suficiente agua para conservar una correcta hidratación frente a la ola de calor que impacta al país. Señala que se debe tener especial cuidado con los grupos más sensibles, entre ellos: personas mayores, pacientes hipertensos, embarazadas, niños y niñas, así como quienes padecen enfermedades respiratorias o crónicas.
También se recomienda evitar alimentos con alto contenido de sal o azúcar, suprimir las comidas y bebidas calientes, preferir frutas y vegetales, y reducir el consumo de productos con mucha grasa.
Sugiere además mantener una adecuada higiene de manos y evitar tocarse los ojos con las manos sucias para prevenir irritaciones.
Consejos para mantenerse hidratado durante días calurosos:
Ingerir líquidos en cantidad suficiente: Aunque la recomendación general es consumir al menos 8 vasos de agua al día, en jornadas de calor extremo podría requerirse una mayor cantidad. Es importante escuchar al cuerpo y beber de forma constante durante el día, incluso si no se percibe sed.
Optar por bebidas hidratantes: Las bebidas con electrolitos pueden ser útiles para reponer los minerales eliminados con el sudor.
Consumir alimentos con alto contenido de agua: Frutas y vegetales como la sandía, el pepino, el melón y las naranjas ayudan a conservar la hidratación y aportan nutrientes esenciales.
Evitar bebidas alcohólicas y con cafeína: Estas sustancias pueden contribuir a la deshidratación, por lo tanto, se recomienda moderar su ingesta.
Reducir el consumo de refrescos y bebidas azucaradas: No son la mejor opción para mantener el cuerpo bien hidratado.
Usar ropa fresca y ligera: Preferir prendas de colores claros y tejidos transpirables que favorezcan la evaporación del sudor y ayuden a mantener el cuerpo fresco.
Evitar la exposición solar durante las horas más cálidas: Permanecer en espacios sombreados o frescos en los momentos de mayor intensidad térmica ayuda a conservar los niveles de líquidos en el cuerpo.
Cabe destacar que la necesidad de hidratación varía según la edad, el peso, la actividad física y las condiciones climáticas. Por ello, es aconsejable establecer un plan de hidratación adaptado a las características particulares de cada persona.