Santo Domingo – Más allá de las sirenas y las bolsas de sangre, existe una maquinaria humana que hoy cumple casi un siglo de servicio ininterrumpido en la República Dominicana. La Cruz Roja Dominicana conmemora hoy 15 de abril sus 99 años de fundación, consolidada como el brazo auxiliar estratégico del Estado, pero enfrentando desafíos económicos que ponen a prueba su resiliencia.
Lo que comenzó en 1927 por iniciativa de la primera dama Trina de Moya, hoy es una red nacional de 156 filiales y más de 10,000 voluntarios. Sin embargo, sus directivos, Miguel Sanz Flores y Blaurio Alcántara, aprovechan este hito para aclarar una percepción común: la institución no es solo «sangre y ambulancias».
Un impacto que nace en la prevención «Nuestra labor empieza mucho antes de la emergencia», explica Alcántara, director de la entidad. La Cruz Roja gestiona hoy desde sistemas de alerta temprana en el sur del país hasta programas de emprendimiento para madres solteras en la frontera, como panaderías y producción avícola.
A pesar de su rol crítico en el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y de operar 153 ambulancias para el sistema 9-1-1, la institución opera bajo un esquema financiero ajustado. Según revelaron sus autoridades, el subsidio estatal que reciben se mantiene congelado en poco más de tres millones de pesos desde hace 30 años, mientras que solo la operación del banco de sangre demanda ocho millones mensuales.
La crisis silenciosa de la sangre El 99 aniversario también sirve de escenario para un llamado de atención a la ciudadanía y al sector privado. En el país, solo el 1.6% de la población dona sangre de forma voluntaria, una cifra alarmante frente al 5% recomendado por organismos internacionales.
«La sangre no se fabrica en laboratorios; es un tema de nación. No importa dónde vivas, todos podemos necesitarla», enfatizó Alcántara.
Finalmente, la directiva instó a las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) a integrar el costo del tamizaje de sangre en sus catálogos, ya que actualmente solo el seguro estatal (Senasa) ofrece esta cobertura, dejando a miles de ciudadanos asumiendo los costos de recuperación del componente vital.