WASHINGTON.-El viernes 27 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo dividido (6-3) en torno a uno de los temas más controversiales de los últimos años: el intento de la administración de Donald Trump por restringir el derecho a la ciudadanía automática para los hijos de inmigrantes nacidos en suelo estadounidense. Aunque la Corte no se pronunció directamente sobre la constitucionalidad de dicha política, determinó que los tribunales federales no podrán dictar medidas cautelares a nivel nacional, lo que debilita su capacidad de bloquear órdenes presidenciales de manera general.
El fallo se enmarca en un contexto de disputa sobre el alcance del derecho de ciudadanía por nacimiento, consagrado en la Enmienda 14 de la Constitución, esta cláusula ha garantizado por más de un siglo que cualquier persona nacida en Estados Unidos sea considerada ciudadana, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
La Casa Blanca, sin embargo, sostiene que esta interpretación no debe aplicarse a hijos de extranjeros sin residencia permanente o con visas temporales, ni a los nacidos de inmigrantes indocumentados.
La decisión del alto tribunal no resolvió de fondo el tema de la ciudadanía por nacimiento, pero sí representa un avance significativo para la estrategia de Trump, quien firmó una orden ejecutiva en enero para eliminar ese derecho en ciertos casos. La Corte podría retomar el asunto en su próximo período de sesiones, reavivando un debate que involucra principios constitucionales, equilibrios de poder y los derechos de millones de personas nacidas en territorio estadounidense.