DUBÁI.– Lo que hace una semana era el epítome de la seguridad y el lujo mundial, hoy es una zona de exclusión aérea marcada por columnas de humo. Tras los ataques iraníes que obligaron al cierre de los aeropuertos de Dubái, Abu Dabi y Doha, los viajeros adinerados han iniciado una carrera desesperada por salir de la región, llegando a pagar sumas astronómicas que superan los 230,000 dólares (200,000 euros) por un solo vuelo chárter hacia Europa.
La parálisis de las aerolíneas comerciales ha creado un mercado de «vuelos de salvación» donde la oferta es nula y la demanda es frenética. Según operadores de jets privados como JET-VIP y Vimana Private Jets, el costo de un trayecto desde Riad hasta Portugal se ha duplicado en cuestión de horas, no por especulación, aseguran, sino por el riesgo extremo y la escasez de aeronaves disponibles.
Huida por tierra: El calvario de las 10 horas Para quienes no pueden despegar desde los Emiratos, la única salida es el desierto. Columnas de vehículos de lujo y autobuses escoltados por empresas de seguridad privada cruzan las fronteras hacia Mascate (Omán) o Riad (Arabia Saudita).
Hacia Omán: Un trayecto de 4 horas que se convierte en una pesadilla de esperas fronterizas.
Hacia Riad: Una travesía de más de 10 horas bajo la amenaza constante de nuevos ataques con drones o misiles.
Familias y ejecutivos en «pool» El perfil del evacuado ha cambiado. Ya no solo son los ultra-ricos; ahora, familias que usualmente viajan en clase comercial están uniendo sus ahorros para «hacer un pool» y alquilar un jet privado. «Todos están estresados. El aeropuerto de Mascate está saturado y la infraestructura no da abasto», explica Elie Hanna, director de Air Charter Service.
Con los expertos en seguridad advirtiendo que los combates afectarán el transporte durante semanas, Dubái enfrenta una realidad inédita: el oro ya no basta para garantizar una salida rápida, solo para comprar un turno en la fila de escape.